Manejo durante las infecciones intercurrentes
Las enfermedades leves pueden desestabilizar el equilibrio metabólico y predisponer a la
cetoacidosis. El estrés emocional, por cirugía o de origen traumático
aumenta la secreción de las hormonas contrarreguladoras: epinefrina, glucagon, cortisol
y hormona del crecimiento. Actúan juntas, provocando resistencia a la insulina,
elevación de la producción de glucosa hepática y disminución de la
utilización de glucosa por los tejidos. A pesar de la reducción de la ingesta de
carbohidratos, la glucemia se eleva y se propicia la predisposición a la cetoacidosis.
Los principios que rigen la conducta médica, son:
1. Nunca omitir la inyección de insulina. Si el nivel de glucemia es bajo,
disminuir las dosis; es más frecuente, sin embargo, que se necesiten dosis
complementarias ya que a menudo se asocian cetonemia y cetonuria.
2. Tratar las enfermedades intercurrentes. La terapia precoz con los medicamentos
apropiados minimiza la liberación de las hormonas de estrés.
3. Prevenir la deshidratación. Durante estos episodios debe alentarse la
ingestión de líquidos, a razón de 2 ml por cada 500 gramos de peso
corporal cada hora, o tres litros por metro cuadrado de superficie corporal en 24 horas. El
reemplazo debe contener potasio, sodio y glucosa.
4. Monitorización cada tres a cuatro horas. En esos procesos, las mediciones de
glucemia por punción capilar "momento a momento", así como las
determinaciones de cuerpos cetónicos en orina, son fundamentales.
5. Aplicación de dosis complementarias de insulina regular. Los resultados de
las pruebas recién mencionadas fundamentarán la decisión de agregar
insulina de acción rápida. De ser así, se aplican cada tres a cuatro horas
hasta lograr tasas de 250 mg/dl. Si la glucemia no desciende a esta cifra y la cetonuria
persiste por más de 12 horas, o si se desarrollan los caracteres de cetoacidosis, es
necesaria la valoración en el hospital.56