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Diabetes en el niño |
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La diabetes puede ser transitoria cuando se presenta en recién nacidos pequeños para la edad gestacional;
cursa sin tendencia a la cetosis y se manifiesta por glucosuria, diuresis osmótica, deshidratación e
irritabilidad. Requiere del aporte de insulina por cortos periodos, suele durar semanas o pocos meses y rara vez es
permanente.
No es frecuente que la diabetes permanente aparezca antes de los dos años de edad. Los síntomas de inicio son diferentes a los de los niños mayores: por lo general es abrupto y se manifiesta por fiebre, vómitos, deshidratación; la poliuria pocas veces llama la atención y suele descubrirse en investigación retrospectiva. A la polidipsia se le confunde con irritabilidad y con frecuencia la presencia de glucosuria se interpreta como relacionada a estrés, a enfermedad intercurrente o a medicamentos. Todo esto retrasa el diagnóstico, con deterioro de las condiciones del pequeño paciente. Afortunadamente, la respuesta al tratamiento con insulina es rápida. Es preferible iniciar la terapéutica en el hospital lo antes posible, ya que por lo común los padres son jóvenes y el choque que les provoca el diagnóstico habitualmente los abruma y los confunde. Les invade la tristeza al darse cuenta que su vida ha cambiado; además, al común sentimiento de culpa por la probable transmisión genética del padecimiento, se agrega la preocupación de tener que enfrentarse a una responsabilidad tan grande. En estas edades, los niños son más sensibles al efecto hipoglucemiante y anticetogénico de la insulina, por lo que se prescriben dosis bajas, por lo común de 0.2 a 0.4 unidades por kg de peso por día. Por otra parte, tienen mayor propensión a la deshidratación hiperosmolar que a la típica cetosis de la acidosis diabética. Durante el tratamiento, uno de los principales objetivos es el de evitar la hipoglucemia. Hasta los dos años de edad, el cerebro continúa el vertiginoso desarrollo que principió en la vida intrauterina y las crisis hipoglucémicas podrían tener mayor repercusión que en edades mayores. Estos conceptos adquieren particular importancia ahora que el tratamiento insulínico intensivo está en boga. La terapia con insulina requiere cuidados meticulosos para el cálculo y la preparación de las dosis, que a
menudo deben proporcionarse en fracciones de unidad en dos o tres aplicaciones por día. A veces es necesario hacer
diluciones de la insulina; por ejemplo, diluir 2.5 unidades de insulina U-100 en 7.5 ml de diluyente.
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