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Ejercicio en el niño
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El efecto de la actividad física en el metabolismo energético de los niños diabéticos, es muy
complejo. Aumenta la sensibilidad a la insulina y la captación de glucosa por el tejido muscular. En las
épocas en que participan en actividades deportivas escolares de competencia, y al asistir a los campamentos de
niños diabéticos, las dosis de insulina se reducen de 10 a 20% (Cuadro 10).
El ejercicio se asocia con el "sentirse bien"; es una buena recomendación, tengan o no diabetes, aunque no se ha estudiado extensivamente en los afectados. Todavía no es claro si por sí mismo mejora el control del padecimiento. Lo que sí es evidente es que en forma aguda, disminuye la glucemia, en función de su intensidad y su duración. Por otra parte, existe un gran riesgo de hipoglucemia si el ejercicio es intenso y prolongado, sobre todo si no se tiene el entrenamiento adecuado. Más aún, si se lleva al cabo en los momentos de absorción pico de la insulina a medio día y en la tarde. El ejercicio acelera la absorción de insulina desde el sitio de la inyección, en especial si se aplica intramuscular.48 Al planear las actividades deportivas, convendría inyectarla en el sitio menos afectado por el ejercicio a desempeñar. Para lograr la meta de buen control metabólico, el ejercicio brinda apoyo trascendente, de magnitud tan importante como el esquema apropiado de insulinoterapia y el plan nutricional balanceado. En el cuadro 10 se enlistan las recomendaciones para evitar la hipo o la hiperglucemia durante el ejercicio. También ayuda a combatir la obesidad o a prevenirla, a disminuir los riesgos de enfermedad coronaria, de hipertensión y de hiperlipidemia. Si el control de la diabetes es pobre o el esquema insulínico es inadecuado, el ejercicio aumenta la hiperglucemia y puede desencadenar cetonemia.49 La hipoglucemia post-ejercicio es común. Si se presenta 6 a 15 horas después de una actividad muy intensa,
se considera efecto tardío; se atribuye al aumento en la sensibilidad a la insulina asociado a la mayor
captación tisular de glucosa. El aumento en los requerimientos energéticos puede persistir 24 horas
después de la depleción de glucógeno post-ejercicio.
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