Monitorización
Las autodeterminaciones de la glucemia se han convertido en la clave del tratamiento de la IDDM. Habitualmente se mide
antes de las comidas, pero en periodos especiales también antes de las colaciones y a las tres de la mañana
(momento del nadir). Por lo común, dos a cuatro resultados al día proveen la información suficiente
para lograr un buen control: lecturas en ayuno y preprandiales entre 70 y 150 mg/dl, y dos horas postprandiales entre 180 y
200 mg/dl; a las 3 a.m. entre 65 y 75 mg/dl.
La medición de la glucohemoglobina es la regla de oro para la evaluación periódica de la diabetes.
Los límites de normalidad dependen de la técnica empleada; en general, se acepta como máximo para los
no diabéticos, 7.5%. En diabetes, cifras inferiores a 9% indican muy buen control, y menos de 10%, razonablemente
bueno. Las muy altas son indicio de que la glucemia tuvo elevaciones frecuentes. La prueba debe realizarse cada tres meses
(Cuadro 8).
|
Cuadro 8. Control de glucemia y hemoglobina glicada |
| Glucemias óptimas y aceptables en autocontrol de la diabetes (mg/dl) |
| Glucemias óptimas |
| Ayuno y antes de las comidas | 80-120 |
| Dos horas después de las comidas | 120-140 |
|
| Glucemias aceptables |
| Ayuno y antes de las comidas | 80-140 |
| Dos horas después de las comidas | 120-200 |
|
| Hemoglobina glicada HbA1C (%) y calidad del control
metabólico |
|
| Control | óptimo | 6-8 |
| bueno | 8-9 |
| aceptable | 9-10 |
| malo | > 10 |
Cuando la glucemia está por arriba de 250 mg/dl, es muy conveniente determinar las cetonas urinarias, sobre todo
cuando el paciente se siente mal, en especial si tiene náuseas o vómitos.
El llamado perfil de lípidos se solicita unas dos veces al año y el tiroideo anualmente.
El esquema más común, con combinaciones de insulina de acción retardada junto con la de
acción rápida, consiste en aplicar una inyección antes del desayuno y de la cena, con lo que se logran
niveles altos de insulina sérica en estado postabsortivo en tanto empiezan a incrementar las tasas de insulinas
intermedias o lentas. Sin embargo, este esquema frecuentemente causa hipoglucemia a media mañana o en la tarde, lo
que hace necesario complementar la dieta con colaciones a esas horas. Se puede propiciar así el aumento de peso que
suele acompañar a las dosis múltiples de insulina. Otra desventaja es que si se usan grandes dosis de NPH o
de L, más de 0.7 a 0.8 U/kg/día cada 12 ó 13 horas, la vespertina tiene el riesgo de provocar
hipoglucemia cuando el paciente está dormido, ya que el pico máximo ocurre seis a ocho horas después
de su inyección. Por estas razones, se recomiendan las combinaciones con dosis fijas de NPH o L en la mañana
y en la noche asociadas con dosis variables de insulina de acción rápida (tanto en cantidad como en
número de aplicaciones), según lo determine el perfil glucémico de cada individuo, sus horarios y
preferencias alimentarias, y sus actividades físicas.
De todas formas, las cantidades de insulina fluctúan entre 0.5 y 1.0 U/kg/día en la mayoría,
excepto en periodos especiales. Las aplicaciones múltiples, al hacer más eficiente el efecto
insulínico, disminuyen los requerimientos cotidianos a 0.5-0.6 unidades. Hay que tenerlo en cuenta al cambiar del
esquema convencional al de aplicaciones múltiples.
La sensibilidad individual a la insulina es determinante. Los muy sensibles necesitan una unidad de rápida para
reducir 100 mg/dl de glucosa sanguínea, en tanto los que cursan por una etapa de resistencia o de escasa
sensibilidad requieren de esa cantidad para reducir sólo 25 mg/dl. En promedio, se calcula un descenso de 40 a 50
mg/dl por cada unidad cuando la glucemia es superior a lo normal; a mayor elevación, más insulina, en
especial durante cetoacidosis o cetonemia.
Las dosis de insulina preprandial dependen de la cantidad de carbohidratos ingeridos: una unidad de insulina regular
cubre aproximadamente 10 g de carbohidratos -entre 4 y 20, dependiendo de la sensibilidad-. Como en situaciones de
estrés, emocionales, infecciosas, traumáticas u otras, así como en la pubertad, se producen grados
variables de resistencia, habrá de valorarse con periodicidad aquella relación. Lo contrario sucede con el
ejercicio físico.