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Fármacos, xenobióticos
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La administración de un medicamento a la madre sigue varias etapas antes de que el principio activo esté biodisponible en la sangre: desintegración, disolución, absorción y efecto de primer paso, esto es, el porcentaje del fármaco que se pierde por la acción de las enzimas intestinales o de biotransformación hepática (fenómeno también llamado de eliminación presistémica).
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Además de estos factores farmacocinéticos, las propiedades fisicoquímicas de
los compuestos químicos pueden influir en su transferencia a la leche. Los más importantes son
su ionización (dependiente de su pKa), su liposolubilidad y su peso molecular (PM). Se
destaca este último porque
puede predecir de manera simple la posibilidad de transferencia a la leche. Con sus excepciones, cuando
el PM es menor de
200 kilodaltons, la sustancia atraviesa fácilmente las membranas y llega a la leche; por el contrario,
con PM mayor de
200 kilodaltons, tienen un mayor grado de dificultad para
hacerlo. En los cuadros 4
y 5
se anotan algunos fármacos y
xenobióticos con PM menor y mayor de 200, respectivamente.
XENOBIÓTICOS Y DROGAS
DE ABUSO.
El etanol posee un PM muy bajo, lo que facilita su transferencia a la leche materna. Los datos toxicológicos ya se revisaron en la sección de toxicología del neonato. Otros datos observados en los lactantes son disminución del reflejo de succión, ganancia anormal de peso y síndrome de pseudo-Cushing.
En lo que se refiere al café, de acuerdo a la concentración del mismo puede contener niveles de cafeína de 36 hasta 355 mg, mismos que pueden alcanzar cifras de 1.5 a 3.1 mg en la leche. Se ha relacionado con irritabilidad del lactante y alteraciones del sueño.
Las anfetaminas (PM 135.20) son neuroestimulantes y también causan trastornos del sueño.
Ya se revisó lo concerniente a la cocaína; únicamente habría que destacar que no obstante su PM (303.35), la exposición repetida por parte de la madre, permite que se concentre en la leche y cause intoxicación aguda al lactante.
El tabaquismo también puede influir dependiendo del número de cigarillos consumidos; se sabe que la nicotina per se disminuye la producción de leche; además en el lactante puede causar irritabilidad, taquicardia, vómitos y diarrea.
La marihuana da origen a dos metabolitos, mismos que se
excretan en la leche. Se ha sugerido que pueden causar
trastornos del desarrollo motor durante el primer año de
vida.
En realidad es muy limitado el número de medicamentos que
contraindican la lactancia. Destacan todos los
antineoplásicos y los inmunosupresores, por ejemplo: la ciclofosfamida, la doxorubicina,
el metotrexato, el
cisplatino, el busulfán y la ciclosporina. Cualquiera que
sea la concentración que alcancen en la leche pueden
causar inmunosupresión y neutropenia de intensidad variable en el lactante. Aún
sujeto a comprobación, se ha sugerido que pueden afectar el
crecimiento o estar relacionados con la producción de
cánceres.
El cloramfenicol por su PM elevado en general no alcanza
concentraciones suficientes para causar el "síndrome gris"
ya descrito, pero si las suficientes para originar anemias
aplásicas por idiosincrasia. Por su parte el
litio (PM 102.80), puede alcanzar concentraciones en la leche de
aproximadamente la mitad de las concentraciones séricas
de la madre. El lactante se describe hipotónico e indiferente, pero se recupera al sustituirse la
lactancia materna por artificial. En fín, la bromocriptina
y la amiodarona más que contraindicar la lactancia materna la
suprimen.
Motivo de controversia es la metoclopramida, recomendada para provocar una mayor
producción de leche, lo que no se ha
demostrado y sí en cambio existe la posibilidad de que
cause intoxicación aguda manifestada por extrapiramidalismo,
y lo que parece ser más grave, siendo antagonista de los receptores dopaminérgicos, potencialmente
puede causar defectos en el desarrollo neural. Mientras no se tengan evidencias en uno u otro sentido, lo
más sensato sería proscribir su
uso como inductor de la lactancia.
El ácido acetilsalicílico posee un PM de 180.15; sin embargo, administrado en
dosis terapéuticas a la madre en general es seguro. En algunos
padecimientos del tejido conectivo se indica en dosis
elevadas y en estas condiciones puede causar acidosis
metabólica al lactante. El uso de naproxén
(PM 230.26) en el período neonatal ha originado
sangrados y anemia aguda. El metronidazol (PM 171.16) puede causar diarrea o candidosis en el
lactante; su interés
estriba en que es inductor de cáncer en animales de laboratorio (no hay evidencias en humanos),
por lo que muchos
médicos prefieren evitar su empleo durante la lactancia.
Aunque no existen informes de efectos adversos y sus PM son
en general altos, se recomienda vigilar muy estrechamente a
los lactantes cuyas madres tomen por períodos prolongados medicamentos ansiolíticos,
antipsicóticos y antidepresores, por ejemplo: diazepam, midazolam, lorazepam,
haloperidol, clorpromacina, amitriptilina, imipramina
y otros más.
MEDICAMENTOS QUE
CONTRAINDICAN LA LACTANCIA
MEDICAMENTOS CUYA
ADMINISTRACIÓN AMERITA UNA VIGILANCIA ESTRECHA