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Toxicología del neonato |
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Estos productos son mezcla de talcos como tal (silicato de
magnesio), combinado con otros silicatos y frecuentemente con
otras sustancias activas como antisépticos: undecilato de
calcio, bórax y benzalconio. El uso de talco para el cuidado
de la piel de los bebés es un fenómeno mundial; sin embargo
parece no existir conciencia del peligro que puede representar
esta costumbre. La aspiración de polvos de talco es causa de
morbiletalidad en neonatos y lactantes.26
Los talcos
boratados pueden originar reacciones cutáneas parecidas a
las necrolisis epidérmica y a quemaduras de primer grado. Si
los boratos se absorben causan toxicidad sistémica con gastroenteritis, irritabilidad, convulsiones y
necrosis tubular
renal. El tratamiento en estos casos es sintomático y lo más
recomendable es su prevención.
Las lociones para bebés contienen distintas proporciones
de alcohol etílico (alguna hasta 40%). Se ha demostrado
que el etanol se absorbe por la vía cutánea y causa
hipoglucemia, depresión neurológica y coma,
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particularmente cuando se emplea para
bajar la temperatura, pero lo mismo puede ocurrir con las
lociones.
El uso irracional de corticosteroides, particularmente los fluorinados, para tratar algunas
dermatosis que
no los requieren como la miliaria o la dermatitis de
pañal, ha dado lugar a su absorción percutánea y al desarrollo de síndrome de
Cushing.28
Los avances en la medicina neonatal han incrementado el
riesgo de sufrir intoxicaciones yatrógenas por diversos medicamentos.
El llamado "síndrome gris" se ha asociado al uso del
cloramfenicol.29
La incapacidad del neonato para glucuroconjugar este antibiótico, es la responsable de este
síndrome, mismo que se manifiesta por letargia, rechazo
del alimento, vómitos, distensión abdominal, taquipnea,
hipotensión arterial, acidosis metabólica y cianosis. Los
niveles sanguíneos de cloramfenicol se encuentran
por arriba de los valores de referencia (10-25 µg/ml). El
tratamiento es con apoyo vital y con diálisis gastrointestinal
con carbón activado.
La teofilina se emplea para el tratamiento de la apnea del
prematuro en cuyo caso el fármaco muestra una mayor vida
media y un decremento en su depuración; aunado a esto, los
niveles plasmáticos terapéuticos y tóxicos son muy cercanos. Todo esto predispone a la
sobredosificación cuyos síntomas incluyen vómitos, taquicardia, temblores, convulsiones,
hiperreflexia y trastornos del ritmo cardiaco.
El tratamiento es similar al descrito para el cloramfenicol.
Algunos neonatos requieren estudio del fondo de ojo para
lo cual se les aplican midriáticos y cicloplégicos
del tipo del ciclopentolato. La absorción de este agente ha
dado lugar a intoxicaciones graves y aún mortales. Los
síntomas predominantes son íleo paralítico, piel y mucosas
secas, taquicardia, hipertensión, arritmias
ventriculares y hemorragia subaracnoidea. El tratamiento
es sintomático y de sostén. En el caso de que se justifique el
empleo de estas gotas, la recomendación es diluirlas y
vigilar estrechamente al paciente. La taquicardia supraventricular del neonato
puede requerir tratamiento para lo cual se ha utilizado el
verapamilo que en algunos casos ha resultado en la producción de bradiarritmias,
hipotensión, asistolia y paro
cardiaco, aún cuando se administre a las dosis terapéuticas de 0.1 mg/kg en
30 segundos. Se ha planteado, para
prevenir estas complicaciones en neonatos, emplear mejor la
digoxina y si fuera necesario la cardioversión.
LOCIONES
CORTICOESTEROIDES
MEDICAMENTOS
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Los opiáceos pueden ser administrados a la madre como analgésicos durante el trabajo de parto, o bien ésta puede ser adicta a ellos.
La exposición del neonato a estos fármacos puede causar una intoxicación propiamente dicha o más frecuentemente puede manifestar un síndrome de supresión de narcóticos. En el primer caso el recién nacido muestra hipotonicidad, hipoactividad, esfuerzo respiratorio pobre, bradicardia, hipotensión y miosis. La respuesta a la naloxona resuelve rápidamente la sintomatología. Las manifestaciones del síndrome de supresión se caracterizan por síntomas nerviosos, gastrointestinales y respiratorios. Hay irritabilidad, llanto continuo, temblores, hiperreflexia y convulsiones; la succión es débil, hay cólico, vómitos y diarrea; la taquipnea es común y puede haber aspiración de meconio o líquido amniótico. El tratamiento es sintomático evitando la estimulación innecesaria. El manejo farmacológico es con el uso de fenobarbital y aún en fase experimental, mediante la administración de clonidina. El tratamiento específico sería empleando un narcótico (morfina, meperidina) hasta la desaparición de los síntomas y entonces indicar su descenso paulatino. Aunque lógico este tratamiento debería dejarse en manos de personal altamente entrenado pues existe la posibilidad de causar mayor daño que beneficio. Está contraindicada la naloxona.
El uso de la cocaína por la madre puede originar su trans
ferencia al recién nacido a través de la lactancia; en
ocasiones esto ha sucedido al emplear localmente la droga en
los pezones como analgésico. Los síntomas de intoxicación
aguda son irritabilidad, temblores, taquicardia, hipertensión y taquipnea; en
casos graves ha ocurrido infarto cerebral.29
Aún cuando
la cocaína es una droga altamente adictiva, no se ha demostrado dependencia fisiológica ni síndrome
de supresión en el neonato.30
Ya se mencionaron algunos aspectos toxicológicos del etanol
en relación con las lociones y con su empleo para controlar
la hipertermia. Como droga de abuso puede afectar al neonato
según que su consumo fuera durante el embarazo o durante la
lactancia.
En el primer caso, la ingestión cotidiana de 15 g de alcohol
absoluto, cualquiera que sea la bebida que se emplee, puede
originar el síndrome fetal alcohólico
(SFA), que se presenta en 1 a 2 casos por cada 1,000 nacimientos vivos. Las principales
características del SFA son: puede haber o no microcefalia,
fisuras palpebrales, estrabismo, nariz corta con surco nasal
hipoplásico, maxilar superior hipoplásico, labios superiores delgados con forma de "s"
itálica, hipoplasia de labios
mayores y macrodactilia. Hay retraso psicomotor importante
causado por los efectos neurotóxicos del etanol y acentuado
en los casos de microcefalia.
En el segundo caso, cuando la madre lo ingiere durante la
lactancia, debido al peso molecular tan bajo del etanol
(46.07 daltons), cruza fácilmente todas las barreras
tisulares y alcanza concentraciones tóxicas en la leche
materna. El neonato en estas condiciones puede sufrir intoxicación etílica aguda y
síndrome de supresión ("cruda"). El tratamiento es con medidas de apoyo,
administración de soluciones glucosadas y naloxona para corregir el
coma o la depresión respiratoria.
ETANOL