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Productos químicos diversos |
Al igual que los medicamentos, su epidemiología es cambiante dependiendo del progreso
tecnológico y aún de la
moda. En esta sección se describiran algunas
intoxicaciones representativas.
En la última década la tecnología electrónica ha creado un
sinnúmero de artículos operados por baterías de disco o
minibaterías, i.d.: cámaras fotográficas, juguetes, juegos de destreza, relojes,
termómetros, agendas, calculadoras, computadoras de bolsillo, zapatos luminosos y otros
más. Las baterías en general son fáciles de remover y por
tanto accesibles al niño que accidentalmente o por curiosidad puede ingerirlas. Su
tamaño varía entre 6 hasta 23
mm de diámetro; con fines prácticos se pueden dividir en
dos grupos: menores de15 mm, responsables de 96% de las
ingestiones, y mayores de 15 mm, involucradas en menos de
3% de los casos informados. Las baterías de disco contienen una solución electrolítica
concentrada de hidróxido
de sodio o de potasio (26 a 45%), además de varios metales pesados como mercurio, zinc, plata,
níquel, cadmio o litio.64,
65
La ingestión de estas baterías se ha constituido en un
problema de salud con una elevada morbilidad. Como ejemplo, en los EUA se informa cada año un
número superior a 2500
ingestiones, con un incremento anual de 24%. Del total de
ingestiones, más de 90% ocurren en niños, principalmente
en menores de cinco años, con un discreto predominio de los
hombres sobre las mujeres.
INGESTIÓN DE BATERÍAS
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El mecanismo de cómo las baterías causan daño tisular, está aún en estudio y es motivo de controversias. Las teorías actualmente aceptadas son las siguientes:
b) Experimentalmente se han evitado las fugas de las soluciones alcalinas y sin embargo, el daño que ocurre en las mucosas es similar. Por otro lado, las baterías de litio no son alcalinas y producen lesiones similares. Esto ha llevado a otra teoría: la de las quemaduras electroquímicas. De acuerdo con esta teoría las baterías al ponerse en contacto con los fluidos del aparato digestivo, producen una corriente externa entre el cátodo y el ánodo, la que libera iones de hidrógeno y oxhidrilo. Este último se combina con el sodio disuelto para formar hidróxido de sodio (NaOH, sosa cáustica) mismo que se acumula en el ánodo de la batería y a partir de ahí inicia la necrosis tisular por licuefacción y desnaturalización de las proteínas. Se estima que en 48 horas una batería de mercurio puede generar 1 ml de NaOH al 13%, cantidad suficiente para erosionar todas las paredes del esófago.66
c) El tercer mecanismo propuesto es el de la necrosis por presión, parecido al causado por otros cuerpos extraños como las monedas. Esto experimentalmente no se ha podido probar.
El contenido de metales pesados en las baterías puede complicar su ingestión. El óxido de mercurio de una batería excede la dosis letal estimada para esta sal. Afortunadamente, por la acción del ácido gástrico y el hierro de la cubierta, el óxido de mercurio se convierte en mercurio elemental insoluble. Excepcionalmente se ha informado de niños que han presentado niveles de mercurio que ameritaron el empleo de D-penicilina para su eliminación. No hay informes de absorción y toxicidad causadas por otros metales como el litio, cadmio, zinc y manganeso.
Por las razones expuestas este accidente debe considerarse como una urgencia y actuar rápidamente para su solución. Al ingreso al hospital se deben tomar radiografías AP y laterales de cuello, tórax y abdomen. Si la imagen indica que la batería está localizada en esófago, de inmediato debe practicarse endoscopia para su remoción. Está contraindicado tratar de extraerla con sonda de Foley. Es pertinente llevar a cabo una broncoscopia si existe sospecha de formación de fístula traqueoesofágica.
Si la batería está en estómago, se puede controlar al paciente como externo instruyéndolo acerca de los síntomas de alarma en cuyo caso deberá acudir al hospital al momento. Si la batería es menor de15mm y de óxido de mercurio, a las 48 horas se debe realizar una nueva radiografía. Si en este período la batería aún está en el estómago, está indicada la gastroscopia y su extracción.
Si desde el inicio la batería está más allá del píloro,
se darán instrucciones similares a las indicadas cuando
se encuentra en el estómago y se mantendrá al paciente en
observación con radiografías seriadas sólo que no existan
evidencias de su expulsión espontánea. La historia natural indica que en la mayoría
de los casos la expulsión sucede
en 72 horas sin provocar complicaciones o síntomas. Excepcionalmente el período se
prolonga a siete días o más; también excepcionalmente la
batería puede impactarse en el divertículo de Meckel o encarcelarse en una asa intestinal.
En ambos casos está indicada
la remoción quirúrgica.
Etimológicamente asfixia significa ausencia de pulso. El
término en su connotación actual significa alteración en
el intercambio gaseoso en los alvéolos pulmonares (asfixia
simple) o en el transporte o utilización del oxígeno por
las células (asfixia bioquímica). Basados en estos
conceptos los asfixiantes se clasifican de la siguiente
manera: a) Asfixiantes simples, los cuales pueden ser
verdaderos cuando sólo ocupan el lugar del aire en las vías
respiratorias, irritantes cuando por sus propiedades
físico-químicas causan además
efectos corrosivos, y tóxicos cuando al absorberse originan
efectos adversos sistémicos. b) Asfixiantes bioquímicos, aquellos que actúan al
combinarse químicamente con los
constituyentes celulares encargados del transporte de
oxígeno o de su utilización celular. En el cuadro 10
se dan
ejemplos de estos agentes.
Verdaderos. La sintomatología puede ser leve o grave y poner
en peligro la vida del paciente. Los síntomas son progresivos: cefalea, vértigo,
disminución del estado de alerta, náuseas, vómitos, letargo,
cianosis, coma, depresión respiratoria, convulsiones y muerte. La anoxia puede producir acidosis
metabólica o colapso
circulatorio.
Irritantes. Producen estos efectos en otros sitios como
la piel y las conjuntivas. En las exposiciones moderadas hay
manifestaciones de rinitis, traqueobronquitis o alveolitis
de poca intensidad, con pocas expresiones radiológicas. Por
esta razón es común que el médico se confíe y dé de alta
a estos pacientes o sólo los mantienen en observación durante algunas horas. En el transcurso de
24 a 48 horas de
ocurrida la exposición, sin manifestaciones que sugieran
agravamiento, el paciente desarrolla bruscamente edema
pulmonar agudo. Otros pacientes evolucionan bien los primeros meses pero progresivamente
presentan fibrosis
pulmonar. La exposición a gases o vapores irritantes en
grandes concentraciones da lugar inmediatamente a edema y
espasmo laríngeo o edema pulmonar agudo.
Tóxicos. Además de las manifestaciones de asfixia simple, después de un
período de latencia variable, el niño
puede presentar manifestaciones de toxicidad: vómitos,
cefalea, incoordinación motora, temblores, estupor, de
presión respiratoria y edema pulmonar tardío no
cardiogénico.
El tratamiento de estos
gaseamientos con sus distintas variedades, consiste en
retirar de la fuente de exposición, dar apoyo vital avanzado que incluya la administración de
oxígeno al 100%,
concentraciones que se ajustarán de acuerdo a los resultados de las gasometrías. Es conveniente
hiperventilar al
paciente si este está sujeto a ventilación mecánica. Si se
presenta edema pulmonar el tratamiento se lleva a cabo
con las medidas ya establecidas.
En años recientes se ha introducido una innovación para
el tratamiento de las exposiciones agudas graves a gases o
vapores irritantes como los del cloro o el amoniaco. Esta
consiste en agregar al tratamiento general nebulizaciones
con bicarbonato de sodio. Para el caso se disuelven 3 ml de
una solución de bicarbonato de sodio al 8.4%, en 2 ml de
solución salina normal para dar lugar a una solución al 5%
de este alcalinizante. La mezcla se aplica por medio de un
nebulizador con máscara y empleando aire u oxígeno, se
repite cuantas veces sea necesaria hasta la mejoria del
paciente.67
Esta terapia es segura y sus efectos benéficos
se han demostrado en diversas ocasiones.
GASES Y VAPORES ASFIXIANTES
SIMPLES Y BIOQUÍMICOS
Asfixiantes simples
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Asfixiantes que actúan por sustitución química. El ejemplo más importante es el monóxido de carbono (CO), producto de la combustión incompleta de materiales orgánicos. La hemoglobina tiene una afinidad 240 veces mayor por el CO que por el oxígeno por lo que facilmente el primero sustituye al segundo. La nueva combinación da lugar a la carboxihemoglobina (COHb), misma que impide la disociación del oxígeno de la molécula de la hemoglobina lo que trae como resultado hipoxia. Las manifestaciones clínicas de la intoxicación se relacionan con las concentraciones plasmáticas de COHb:
| 0-10% | - Ausencia de síntomas |
| 10-20% | - Opresión frontal, cefalea |
| 20-30% | - Cefalea intensa pulsátil, disnea de esfuerzo |
| 30-40% | - Se intensifica la cefalea, vértigo, vómitos, disnea de reposo |
| 40-50% | - Piel y mucosas de color rojo cereza, debilidad, ataxia, taquicardia, taquipnea, colapso |
| 50-60% | - Estupor, convulsiones intermitentes |
| >60-70% | - Coma, bradicardia, bradipnea y estado epiléptico |
| más de 70% | - Falla cardiorrespiratoria, muerte. |
Los sobrevivientes de esta intoxicación, particularmente cuando los niveles de COHb fueron superiores a 50%, después de varias semanas pueden presentar secuelas tardías como leucoencefalomalacia, neuropatía periférica o necrosis de los ganglios basales. Al parecer estas secuelas son el resultado de la producción de radicales libres por lo que para su prevención se ha ensayado experimentalmente la administración de N-acetilcisteína con buenos resultados.
Asfixiantes que modifican el transporte de oxígeno. La hemoglobina se caracteriza por tener en su molécula hierro ferroso (Fe++); por efecto de estos asfixiantes gana una carga más transformándose en hierro férrico (Fe+++); la molécula resultante recibe el nombre de metahemoglobina la cual es incapaz de transportar el oxígeno molecular. Si bien hay distintos vapores de compuestos químicos capaces de provocar estos efectos adversos, en la práctica se debe destacar que en pediatría la causa más común de metahemoglobinemia es la ingestión accidental o yatrogénica de dapsona. Como en el caso precedente hay una correlación entre las cifras de metahemoglobina y las manifestaciones clínicas:
| 0- 2% | - Cifras normales |
| 2-10% | - Ausencia de síntomas |
| 10-15% | - Cianosis peribucal |
| 15-30% | - Cianosis difusa |
| 30-60% | - Se agrega fatiga, cefalea, disnea, taquicardia |
| 60-70% | - Estupor, coma, convulsiones |
| más de 70% | - Muerte |
Inhibición de procesos enzimaticos. Se ejemplifica con el cianuro y sus compuestos. Afortunadamente la exposición a vapores que contienen el ion cianuro (CN-) es un accidente muy raro en pediatría y por su gravedad la muerte ocurre rápidamente sin posibilidad de ningún tratamiento. Son posibles intoxicaciones de menor gravedad como las que resultan de la ingestión de frutos del arbusto Prunus serotina (capulín blanco) el cual está distribuido en varios estados de la república.
El CN- tiene afinidad por el hierro férrico particularmente del sistema citocromo oxidasa a nivel mitocondrial lo que evita la captación de oxígeno en el cielo del ácido tricarboxíllco (en términos prácticos, el oxígeno "baña" a las células pero no penetra en ellas para su respiración). La anoxia tisular resultante puede causar rápidamente la muerte precedida de algunas manifestaciones como vértigo, cefalea intensa, palpitaciones y convulsiones. Si la muerte no se presenta de inmediato, se produce acidosis láctica grave.
El tratamiento está dirigido a promover la producción de metahemoglobina para que con su contenido en Fe+++ compita con el sistema citocromo oxidasa por los iones de cianuro, dando lugar a la formación de cianometahemoglobina que en cifras de 40% no afectan la vida del paciente, corrigen la respiración celular y salvan la vida del paciente. La metahemoglobinemia se puede inducir con medicamentos como el nitrito de sodio en dosis de 0.2ml/kg/minuto, IV.
Una vez resuelta la urgencia el tratamiento se continúa con la administración
de tiosulfato de sodio a la dosis de 50mg/kg /minuto, IV, que al
transformarse en tiocianato inactiva al cianuro. Simultaneamente se
administra oxígeno al 100% y se corrige la acidosis láctica. En
intoxicaciones no graves se puede utilizar la hidroxocobalamina que en
presencia del CN-, se transforma en cianocobalamina.
METALES PESADOS
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El plomo cruza la barrera hematoencefálica, estructura morfológica y fisiológicamente inmadura en los menores de cinco años, de ahí que su órgano crítico sea el cerebro. La encefalopatía resultante se debe tanto a daño del endotelio vascular, como a trastornos de la fosforilación oxidativa de las neuronas. Otros efectos pueden ser neuropatía periférica por desmielinización segmentaria y degeneración axonal, fragilidad osmótica de los eritrocitos y tubulopatía renal similar al síndrome de Fanconi.
La intoxicación en si es crónica con fase de agudización. Después de algunas manifestaciones vagas como anorexia, náuseas, vómitos e irritabilidad se inician las manifestaciones de la encefalopatía plúmbica: estupor, coma, convulsiones y depresión respiratoria. Hay edema de la papila, hiporreflexia y ausencia de signos meníngeos. El estudio del líquido cefalorraquídeo muestra alteraciones inespecíficas como elevación de proteínas y del número de células (similar a las meningitis asépticas). Los cultivos son negativos y como prueba diagnostica de gran utilidad, los niveles de plomo en este espécimen sobrepasan a los de referencia de 4.5µg/dl. Otros estudios útiles son la determinación del metal en sangre y orina que como en el caso precedente son más elevados que los niveles considerados normales: 10-15 µg/dl para la sangre y 20-40µg/l para la orina. En niños un signo de absorcion de plomo (no necesariamente de intoxicación), son las bandas de mayor radiodensidad a nivel de las metáfisis óseas. La TCC o la RMN, muestran una imagen sugestiva de edema cerebral difuso con colapso de los ventrículos.
El tratamiento consiste en la supresión de las fuentes de exposición, apoyo vital avanzado, manejo del edema cerebral y de las convulsiones.
El tratamiento antidotal más efectivo resulta de la combinación de dos
agentes quelantes: la D-penicilamina y el EDTACaNa2 (versenato). El
primero se administra por sonda nasogástrica a la dosis de 50mg/kg/día en
una sola toma; el versenato a la dosis de 20-30 mg/kg, diluidos en solución
salina o glucosa, por infusión endovenosa a pasar en dos horas. Las dosis de
ambos quelantes se repiten cada día por un período de siete a diez días.
Series subsecuentes dependerán de la evolución clínica y de la eliminación
del plomo.
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Los niños son particularmente sensibles a los efectos deletéreos del mercurio y sus compuestos.
Las fuentes de exposicion son variadas: el mercurio elemental cuando se administra como remedio contra el empacho o cuando se inhalan sus vapores apartir de termómetros rotos o esfigmomanómetros con fugas, ingestión de alimentos contaminados con compuestos alquilmercúricos como en la epidemia de la bahía de Minamata en Japón, ingestión de pilas de disco mercuriales, a partir de medicamentos homeopáticos, etc.73
La inhalación aguda de vapores de mercurio elemental causa bronquiolitis, neumonitis, edema pulmonar, acidosis metabóhca y muerte por falla cardiorrespiratoria. La ingestión de compuestos inorgánicos del mercurio produce gastroenteritis hemorrágica con choque hipovolémico e insuficiencia renal aguda. Lo más común es la exposición subaguda y crónica a compuestos alquil mercúricos en cuyo caso la intoxicación se manifiesta por eretismo mercurial: excitabilidad, trastomos emocionales, alteraciones en la memoria y en la capacidad de concentración; en casos más graves el daño neurológico produce retraso psicomotor, incoordinación, ataxia, movimientosinvoluntaños, parálisis, sordera o ceguera.
Una variante de la intoxicación mercurial es la llamada acrodinia o enfenmdad rosada. El niño está irritable, con dolor en las extremidades (acrodinia), conjuntivitis, fotofobia, gingivitis y salivación ("la encía es el termómetro de la intoxicación mercurial"). El niño se vuelve hipotónico, las puntas de los dedos o nariz toman un color rosado que más tarde evoluciona a color escarlata.
Algunos pacientes evolucionan con hipertensión, taquicardia, eccema atópico diftiso y albuminuria.
El diagnóstico de la intoxicación se confirma con la determinación de mercurio en sangre y orina que se informan elevados (valores de referencia en sangre 0-15µg/dL, en orina 0-10µg/L).
Además del apoyo vital, una vez estabilizado el paciente debe recibir
tratamiento con d-penicilamina.
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Teóricamente esta intoxicación no debería existir en nuestro país dado que los raticidas elaborados a base de sulfato de talio están prohibidos en su fabricación y comercialización. Sin embargo, siguen presentándose casos porque aún es posible conseguir el raticida en el comercio y por que han aparecido productos clandestinos elaborados con la misma sal.
En niños la mayor parte de las ~intoxicaciones son accidentales, pero han ocurrido intoxicaciones criminales y en los adolescentes como intento suicida. Se conoce la dosis letal en humanos correspondiendo a 8-15mg/kg.
Las manifestaciones clínicas de la intoxicación frecuentemente confunden al
clínico quien de primera instancia sospecha lupus eritematoso
sistémico:74, 75 síntomas digestivos como anorexia,
constipación acentuada y distensión abdominal; síntomas neurológicos como
parestesias, zona de anestesia en silla de montar y en los casos graves,
encefalopatía difusa que suele dejar secuelas permanentes; síntomas
osteoarticulares con mialgias, artralgias, dificultad para la marcha, aumento
de volumen de las articulaciones; signos cutáneos característicos son la
alopecia universal y bandas leuconiquia (línea de Mee). Las
pruebas para LES son negativas, el diagnóstico se corrobora con la
cuantificación del metal en sangre y orina (valores de referencia de 0.0 para
ambos especimenes). Después del año de 1979, se demostró la eficacia de la
D-penicilamina en el tratamiento de esta intoxicación .76 El medicamento forma un quelato
estable que en una primera etapa "secuestrea" al talio en el tejido muscular y
de ahí lo libera para su excreción a través de la orina.
Se trata de numerosos grupos de químicos
destinados a combatir las plagas que pueden afectar al hombre o a sus
intereses. De acuerdo a la plaga contra la que van dirigidos se ~clasifican en
insecticidas, herbicidas, fungicidas, rodenticidas, fumigantes y nematicidas.
En la edad pediátrica los rodenticidas de algunos insecticidas son los que
originan la mayor parte de las intoxicaciones, por lo que esta revisión se
limitará a estos compuestos.
Plaguicidas
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En México, de acuerdo con el Catálogo Oficial de Plaguicidas,77 hay once rodenticidas autorizados: un warfarínico de primera generación, siete warfarínicos de segunda generación y tres químicos diversos. Se mencionan tres rodenticidas prohibidos, dado que aún es posible encontrarlos en algunos comercios como productos rezagados o porque se fabrican y distribuyen de manera clandestina: el sulfato de talio (ya descrito), el trióxido de arsénico y el monofluoroacetato de sodio (compuesto 1080). La descripción de estos compuestos se hará de acuerdo a su grado de toxicidad. 78
El trióxido de arsénico actúa al combinarse con grupos sulfhidrilos e interferir en diversos procesos enzimáticos. Su dosis letal estimada en humanos es de 120mg. Después de su ingestión se presenta disfagia, odinofagia, náusea, vómitos y diarrea líquida sanguinolenta que puede causar choque hipovolémico, colapso cardiovascular, alteraciones mentales y convulsiones, el aliento tiene olor característico a ajo.
De acuerdo con la dosis ingerida la muerte puede ocurrir entre 1 a 24 horas, pero nunca en minutos (como el cianuro), lo que tiene implicaciones medicolegales importantes. El tratamiento es con apoyo vital, lavado gástrico, diálisis gastrointestinal con carbón activado y el antídoto quelante D-penicilamina (administrarlo dos horas antes o después del carbón activado).
El monofluoroacetato de sodio (compuesto 1080) es uno de los tóxicos más potentes que existen. Han ocurrido muertes con dosis de 0.7mg/kg; esto debido a que selectivamente bloquea el ciclo de Krebs particularmente en las células nerviosas y cardiacas .79 Después de un período de latencia corto se inicia la sintomatología con prurito nasal que luego se generaliza a la cara y extremidades, irritabilidad, estupor, vómitos y calambres musculares. El paciente rápidamente cae en coma, convulsiona y presenta depresión respiratoria. El ECG muestra taquicardia ventricular, cambios en la onda ST y finalmente fibrilación. La muerte ocurre aproximadamente dos horas después de la ingestión. Se han propuesto algunos antídotos como el acetato de glicerilo sin resultados satisfactorios por lo que prácticamente se han abandonado. Lo fundamental es el apoyo vital avanzado combinado con la diálisis gastrointestinal con carbón activado. La mortalidad es alta.
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Puede originar hepato y nefrotoxicidad. El tratamiento consiste en medidas de sostén, lavado gástrico y diálisis gastrointestinal. Si el laboratorio informa elevación de los niveles de zinc es útil administrar D-penicilamina.
Rodenticidas derivados de la 4-hidroxicoumarina, también conocidos como "warfarínicos de segunda generación". Los aprobados en nuestro país son: el brodifacoum, la bromodiolona, la clorofacinona, el coumatetralil, la difacinona, e lflocoumafén y la pindona. A diferencia de la warfarina de primera generación, estos nuevos compuestos no han desarrollado resistencia en los roedores. Tienen un mayor volumen de distribución en el organismo (0.1 vs. 1.0l/kg), su vida media es muy prolongada pues en tanto en los de primera generación es menor a 40 horas, en estos últimos va de 150 horas hasta 7 meses o más. Su toxicidad intrínseca es de 100 veces mayor que la de la primera warfarina. Todo esto los hace más efectivos como rodenticidas pero también mucho más tóxicos para los humanos.
Su mecanismo de acción es bloqueando la síntesis de vitamina K en el hígado. Las intoxicaciones han ocurrido por ingestión accidental, suicida u homicida, pero además se ha informado de casos graves e incluso mortales, por absorción a través de la piel o por la inhalación de los polvos de estos raticidas. Clínicamente predominan los sangrados en distintos sitios: epistaxis, gingivorragia, hematemesis, melena, hematuria y equimosis; en los casos graves hay hemorragia subaracnoidea o epidural, adrenal, articular, retroperitoneal y pericárdica.
El tiempo de protombina se muestra muy alargado y la biometría hemática con datos de anemia aguda. Si la ingestión fue reciente se practica lavado y se continúa con diálisis gastrointestinal con carbón activado, medidas de apoyo vital y plasma fresco. El antídoto es la vitamina K por vía IM en los casos con sangrados menores o como prevención de los mismos; IV en los casos graves (puede causar choque anafiláctico por lo que se debe estar prevenido). Una vez controlados los sangrados debe continuarse el tratamiento con la administración bucal de fitonadiona hasta que los tiempos de protombina se normalicen (lo que puede tardar meses con estos "superwarfarínicos").
b) Rodenticidas de toxicidad media
El colecalciferol, rodenticida aprobado, se presenta en forma de píldoras que contienen 2308U de vitamina D. Se metaboliza a alfadihidroxicalciferol mismo que moviliza calcio y causa hipercalcemia. Después de horas o días el paciente presenta ~efalea, letargo, fatiga, debilidad extrema, insuficiencia renal y calcificaciones "metastásicas".
Es útil la diálisis gastrointestinal con carbón activado y elempleo de furosemida; la calcitonina puede actuar como antídoto.
c) Rodenticidas de toxicidad baja
La warfarina original o de "primera generacion", no obstante que por más de 50 años mostró ser un rodenticida eficaz, en la actualidad está cayendo en desuso dada la resistencia que han desarrollado los roedores. Se comporta como sus sucesores sólo que rara vez causa intoxicaciones graves.
La alfa-cloralosa, equivocadamente se le considera como un ogánico-clorado. Es una mezcla de cloral y glucosa anhidra y se comporta de manera similar a los "analépticos" ya en desuso (como la niketamida). La ingestión accidental de cebos que lo contienen en general causa sintomatología mínima. Solo la ingestión de grandes cantidades produce neuroestimulación que puede llegar a las convulsiones. En el producto comercial se recomienda un antídoto inexistente El tratamiento recomendado es la administración de diazepam IV y la diálisis con carbón activado.
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Constituye el grupo más numeroso de plaguicidas aprobados. La característica común de estos insecticidas es que inhiben específicamente la acetilcolinesterasa a nivel de las sinapsis con lo que se evita el desdoblamiento de la acetilcolina en acetato y colina. El resultado final es que la acetilcolina actúa de manera continua estimulando las células efectoras postsinápticas: músculo liso, músculo estriado, glándulas y neuronas. De esto resultan tres variedades clínicas de la intoxicación.
Resulta directamente de la inhibición de la acetilcolinesterasa. Los síntomas en general aparecen antes de seis horas de ocurrida la exposición y se dividen por sus manifestaciones en tres grandes síndromes que aparecen secuencialmente.
Síndrome muscarínico. Hay náuseas, vómitos, diarrea, disuria, incontinencia urinaria, visión borrosa, sudación profusa, sialorrea, lagrimación, secreciones bronquiales y miosis.
Síndrome nicotínico. Se presenta opresión torácica, calambres, temblores, debilidad, trastornos del ritmo cardiaco (bloqueos, bradicardia).
Síndrome neurológico. Se manifiesta por cefalea, mareos, ataxia, conducta psicótica, pérdida de la conciencia y convulsiones. La muerte ocurre por depresión respiratoria, edema pulmonar o bradicardia refractaria. De los estudios de laboratorio, el más importante para ratificar la impresión diagnostica es la medición de la actividad de la pseudocolinesterasa que en intoxicaciones agudas se encuentra disminuida incluso a valores de cero unidades. El tratamiento inicial es con medidas sintomáticas y de sostén. Simultáneamente se inicia la diálisis gastrointestinal con carbón activado y por vía endovenosa la administración de atropina y obidoxima, opralidoxima, estos últimos reactivadores de la acetilcolinesterasa inhibida. Las dosis de estos medicamentos se detallan en la sección de antídotos. Es importante recordar que para salvar la vida del paciente la atropina debe administrarse a dosis tóxicas, precisamente para lograr que proteja a las células efectoras y dar tiempo para que actúen los oximas reactivando la acetilcolinesterasa.
b) Síndrome intermedio
De reciente descripción; se observa después de 24 a 96 horas de una intoxicación aguda aparentemente bien tratada. Al parecer se debe a la persistencia de La inhibición de la acetilcolinesterasa o que ésta sólo se reactivó parcialmente. Clinicamente se manifiesta por insuficiencia respiratoria de aparición brusca; además se afectan algunos pares craneales y los músculos flexores proximales de la nuca y de las extremidades. El tratamiento fundamental es el apoyo vital y si se demuestra que la pseudocolinesterasa está abatida, se debe reiniciar la administración de obidoxima o pralidoxima.
c) Síndrome tardío
Se presenta después de varias semanas de una intoxicación atípica, esto es, que se manifestó sólo con el síndrome muscarínico. En su producción están implicados los radicales libres más que una inhibición enzimática. Clinicamente se caracteriza por neuropatía periférica y manifestaciones extrapiramidales. Su tratamiento es sintomático; experimentalmente se ha ensayado con buenos resultados la N-acetilcisteína para prevenir la formación de radicales libres, por lo que este fármaco debería administrarse una vez que el paciente con una intoxicación atípica ya estuviera estabilizado.
Las piretrinas se obtienen de las flores del crisantemo, Chrysanthemum cineriaefolium; los piretroides tienen la misma estructura pero se obtienen por síntesis química. Son insecticidas muy populares y se calcula que existen aproximadamente 2000 productos que los contienen. En general son insecticidas de baja toxicidad por lo que se les recomienda para fumigar hospitales, restaurantes, comedores y para el propio hogar. Los llamados "gises chinos", están elaborados con piretroides. Los efectos adversos que causan son reacciones alérgicas: rinitis, dermatitis, conjuntivitis y sólo excepcionalmente asma y neumonitis por hipersensibilidad.
Hay que descontaminar la piel y mucosas si el contacto fue directo. Los
antagonistas de los receptores H1 (astemizol) son útiles para controlar la
mayor parte de los casos, excepcionalmente se indican los corticosteroides.