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Evaluación y diagnóstico
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De las características de la diarrea, son importantes el número y aspecto de las evacuaciones, para conocer si se trata de diarrea acuosa (evacuaciones líquidas abundantes) casi siempre de etiología viral, o de disentería (evacuaciones con moco y sangre) por gérmenes enteroinvasores.
La diarrea suele acompañarse de vómitos, fiebre e hiporexia. Los vómitos son más abundantes en la diarrea por rotavirus y la fiebre elevada persistente es más frecuente en diarreas por bacterias enteroinvasoras.
En cólera, las evacuaciones son líquidas, abundantes, en ocasiones con aspecto de "agua de arroz", de inicio brusco, sin fiebre, acompañadas de vómito y rápida evolución a la deshidratación.10
Según su duración, la diarrea se clasifica en aguda y
persistente. La aguda comienza súbitamente y tarda menos
de dos semanas. La persistente comienza como diarrea aguda,
pero dura 14 días o más. En la diarrea aguda, la capacidad de
absorción intestinal es practicamente normal; en la
persistente se conserva la absorción intestinal de agua y
electrolitos; también se mantiene la capacidad de absorción para otros nutrimentos en
más del 50%,11
aunque puede haber intolerancia a disacáridos, principalmente a
la lactosa.
Al efectuar el examen físico del niño, es indispensable la
búsqueda de otras complicaciones, además de la deshidratación, que pueden ser
abdominales: íleo, peritonitis, perforación intestinal, neumatosis intestinal, o
extra-abdominales como bronconeumonía, septicemia, meningitis o insuficiencia renal
aguda.
DETECCIÓN
DE COMPLICACIONES
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El íleo puede ser secundario a hipokalemia o a infección
(peritonitis), o bien ser medicamentoso por la administración de antieméticos
(atropínicos) o antimotílicos
(loperamida, difenoxilato, elíxir paregórico, tintura de
opio). El niño con íleo, presenta distensión abdominal con
disminución o abolición de la peristalsis. En la peritonitis,
hay alteración de la peristalsis (disminución, abolición o aumento) con o sin
distensión abdominal y dibujo
de asas intestinales. En la perforación intestinal, además de datos de íleo,
puede haber equimosis en la pared
abdominal. En todos estos casos, es primordial la comprobación del diagnóstico
mediante estudios radiológicos
de abdomen. La neumatosis intestinal es en la actualidad
una complicación infrecuente de las diarreas; se sospecha
por la presencia de íleo pero el diagnóstico es radiológico.
La polipnea, en presencia de deshidratación, puede deberse
a acidosis metabólica y la deshidratación
per se puede ocasionar estertores. Si persisten estos signos después de
hidratar al paciente, el diagnóstico a descartar es
bronconeumonía. La intoxicación por salicilatos puede
ocasionar también polipnea o hiperpnea.
Las crisis convulsivas generalizadas en un niño con diarrea pueden deberse a fiebre, hiper o
hiponatremia, o meningitis. Es urgente hacer
el diagnóstico diferencial por medio de exámenes de laboratorio
(electrolitos séricos y líquido cefalorraquídeo). La
hipoglucemia puede causar también convulsiones o coma. Si
se sospecha hipoglucemia, dar 1mL/kg de peso de solución
glucosada al 50% ó 2.5mL/kg de peso de solución glucosada al
20%, intravenosa en 5 minutos. Si la hipoglucemia es la causa, las convulsiones cesan y
se recobra el estado de conciencia rapidamente. En estos casos
se debe continuar administrando solución de glucosa intravenosa al 5%, mientras el paciente
pueda beber y continuar con
suero oral, que contiene glucosa, para evitar recurrencia.
La hidratación con suero oral, previene esta complicación.
La sospecha diagnóstica de insuficiencia renal aguda (IRA)
se hace ante la presencia de oligo-anuria, hiperpnea (por
acidosis metabólica) o hiperkalemia persistentes, después
de haber corregido la deshidratación. Su confirmación
requiere exámenes de función renal: relaciones urinario
-plasmáticas (U/P) de osmolaridad, urea, creatinina
o fracción excretada de sodio filtrado (FENa), siendo este
último índice más preciso.12
En
la oliguria funcional (por deshidratación), los indices
U/P de osmolaridad, de urea y de creatinina son superiores a
1.3, 4.6 y 40 respectivamente, en tanto que en la IRA estos
valores son inferiores. La FENa en la oliguria funcional
muestra un índice inferior a 1, en la IRA es superior a 2 y
en el neonato con IRA superior a 2.5 ó 3.0.13
La prueba de manitol y la relación U/P de
urea son índices más precisos para establecer el diagnóstico de IRA en niños
recién nacidos y desnutridos graves.14
La prueba de manitol es útil cuando no se puede obtener muestra de orina a pesar de haber
corregido aparentemente
la deshidratación; consiste en su administración endovenosa
rápida, a dosis de 7.5g/m2 de superficie corporal (2mL/kg
de peso de una solución al 12.5%), obteniéndose diuresis
mayor de 12mL/m2 de superficie corporal en la siguiente hora
en los casos de oliguria funcional.15
La administración endovenosa de furosemida, no parece ser
útil para el diagnóstico diferencial ya que puede provocar
diuresis aún en casos de IRA, lo que no permite aclarar el
diagnóstico.16
Extra-abdominales
Insuficiencia renal aguda
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La evaluación del estado de hidratación del paciente con
desnutrición grave puede ser difícil porque varios signos,
que son muy útiles en pacientes bien nutridos, no siempre
son de confiar en el desnutrido, entre ellos, el signo del
pliegue cutáneo ya que el paciente marasmático tiene piel
poco elástica y fláccida, lo que normalmente da un signo
del pliegue "positivo" aunque esté bien hidratado; el paciente con
desnutrición edematosa (kwashiorkor), puede tener el signo del pliegue "negativo"
a pesar de estar
deshidratado, debido a la tensión de la piel por el edema
subcutáneo. Los signos en que usualmente se puede confiar
para evaluar el estado de hidratación en pacientes desnutridos incluyen: avidez para
beber (signo clave); boca y
lengua muy secas; extremidades frías y sudorosas, y llanto sin lágrimas.