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Tratamiento |
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Alimentación continua, Bebidas abundantes y Consulta educativa. |
Se aplica en pacientes con diarrea aguda, no deshidratados. Los dos peligros principales de la diarrea son la muerte y la desnutrición. La muerte por diarrea aguda es causada, con mayor frecuencia, por la pérdida de gran cantidad de agua y electrolitos del cuerpo. Además, la diarrea puede causar desnutrición porque se pierden parte de los nutrimentos, el apetito disminuye y el personal de salud contribuye a este proceso negativo cuando aconseja, erroneamente, suspender o disminuir los alimentos a los pacientes. La diarrea es más grave y tarda más en pacientes desnutridos.60, 61
El Plan A de tratamiento comprende la capacitación del
responsable del cuidado del paciente con diarrea, para
continuar su tratamiento en el hogar y para iniciarlo en
forma temprana en futuros episodios de diarrea, siguiendo
las tres reglas siguientes: 1) Alimentación continua, 2)
Bebidas abundantes y 3) Consulta educativa (el ABC de las
diarreas). La primera regla es para mantener la nutrición; la
segunda, para prevenir la deshidratación y la tercera, para
evitar o tratar en forma oportuna complicaciones que pongan en peligro la vida del
paciente.
Alimentación continua, consiste en no interrumpir la
alimentación habitual.1,9 Los conocimientos actuales indican que no se debe suspender la
alimentación a los niños durante los episodios de diarrea.62,
63
Estimular al paciente a que coma todo lo que quiera, con mayor frecuencia
que la acostumbrada (seis a ocho veces al día), para compensar la pérdida de apetito
y porque los alimentos se digieren con más facilidad.64
No es conveniente introducir nuevos
alimentos mientras persista la diarrea, o substituirlos
por otros menos disponibles o de mayor costo. Evitar los
alimentos hiperosmolares (muy azucarados) o los muy condimentados y el uso de fórmulas a base de
polímeros de glucosa
que suelen emplearse en niños desnutridos con enfermedades
crónicas.65
Continuar la lactancia materna, con más frecuencia que lo habitual; si no es alimentado al pecho,
continuar la leche usual; si el paciente vomita, se le dará
más lentamente (a cucharaditas si no toma pecho) hasta que
deje de vomitar.
La continuación del pecho materno reduce la frecuencia y
duración de la diarrea así como las manifestaciones de
intolerancia a los carbohidratos.66 El promover la lactancia materna exclusiva en los seis primeros meses
de edad, reduce el riesgo de
que la diarrea se agrave o se prolongue, al mismo tiempo que
puede prevenirla.67, 68
Es conveniente explicar a la madre las ventajas de la
lactancia materna (inmunológicas fuente de inmunoglobulinas y leucocitos, higiénicas,
económicas, psicológicas y anticonceptivas),
así como su buena tolerancia y su composición insubstituible,
para convencerla de que amamante a su hijo hasta los
cuatro o seis meses de edad como alimento único y que
después lo siga como complemento, de ser posible hasta
los dos años de edad,69
enfatizando siempre en que el
interrumpir el seno materno durante la diarrea, constituye un riesgo inminente de
deshidratación.70
Maung y colaboradores,71
en 1985, estudiaron lactantes con
diarrea tratados con suero oral, con o sin seno materno,
encontrando reducción del gasto
fecal y más rápida recuperación en quienes recibieron
leche materna.
Alimentación
Lactancia materna
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En los niños que no toman leche humana, no se justifica la dilución rutinaria de la leche de vaca, ni el uso de fórmulas libres de lactosa, especialmente cuando se ha dado una terapia de hidratación oral adecuada y una alimentación continua o temprana con alimentos sólidos.62, 72
Varios estudios han comparado fórmulas nutricionalmente completas contra fórmulas diluidas, las cuales no han demostrado ventaja en la evolución de la diarrea. Los autores invariablemente han concluido que la continuación de la alimentación durante la diarrea es recomendable por sus ventajas nutricionales, sin presentar efectos clínicos adversos.62, 63 Aún pocos días de "reposo o descanso intestinal", puede asociarse con atrofia substancial de la estructura y función del intestino delgado y páncreas.73
Si el paciente es mayor de cuatro meses y ya está recibiendo alimentos sólidos,
de acuerdo con su dieta habitual
y disponibilidad local, darle cereal, fideos, zanahoria,
papa, leguminosas (lenteja, haba, frijol), verduras, manzana, plátano, carne,
pollo o pescado cocido. El huevo, después del año de edad, también es adecuado.
Estos alimentos
son muy útiles, tanto por su alto valor energético, como
por su contenido de potasio. Agregar una o dos cucharaditas
de aceite vegetal para proporcionar energía.1,
9
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Merece un comentario aparte el niño que tiene diarrea aguda grave, con gasto alto (más de 10g por kg por hora), ya que estos pacientes tienen mayor tendencia a presentar intolerancia a la lactosa de la leche de vaca, debido a la vulnerabilidad de la lactasa que se observa durante los primeros dos o tres días de evolución.74 Esta intolerancia transitoria a los disacáridos, además de ocasionar evacuaciones líquidas, explosivas y de olor ácido, se acompaña de distensión abdominal, vómito, cólicos, eritema perianal, heces con pH ácido (menor de 6) y substancias reductoras a concentración mayor de 0.25% (determinadas con pastillas reactivas de clinitest). La persistencia de carbohidratos libres en el intestino (lactosa) produce pérdida de proteínas,75 y diluye los ácidos biliares, provocando disminución de la concentración micelar necesaria para la completa absorción de las grasas. Todo esto, ayuda a que el niño que presenta intolerancia a la lactosa se desnutra con mayor rapidez.
En el niño que tiene diarrea grave, se deberá retar al
intestino con leche entera de vaca; si en las siguientes
cuatro horas no hay muestra de intolerancia, se continuará
la leche acostumbrada. En caso de mostrar intolerancia con la
leche entera, se ofrecerá a media dilución y si la tolera
se continúa por 24 a 72 horas más, para después aumentar su
concentración paulatinamente
hasta la normal. Sólo si presenta intolerancia con la leche diluida, indicar una fórmula
libre de lactosa. Al
remitir la diarrea, volver a la leche acostumbrada, a media
dilución para estimular la producción de lactasa, y paulatinamente aumentar su
concentración.1, 9
Para comprender la magnitud del impacto nutricional que
impone la diarrea en un niño, Brown76
ha calculado que los
menores de tres años de edad, en los países en desarrollo,
padecen diarrea 55 días del año y que durante estos períodos, para mantener un
óptimo crecimiento, requieren 17% más
de calorías que las calculadas para su edad. Por lo tanto,
mantener en ayuno a un niño de esta edad pone en serio riesgo
su crecimiento, con la consiguiente desnutrición secundaria.
Por otro lado, los trabajos de Levin 77
y Knudsen78
en animales de experimentación sanos, han demostrado que
durante un periodo de ayuno, se pierde masa intestinal y
se alteran las concentraciones de disacaridasas en el
borde en cepillo del intestino. Así mismo, Zarling79
encontró que el ofrecer una dieta incompleta en humanos, también afecta las funciones
antes mencionadas. La
alimentación estimula las hormonas tróficas intestinales
permitiendo así minimizar el daño estructural y del funcionamiento enzimático
causado por la diarrea.
En ocasiones hay preocupación
errónea sobre la mala absorción de nutrientes que se
produce en el intestino durante la diarrea. Chung, en 1948,
80
demostró que se continúan absorbiendo en buena cantidad
durante la diarrea. Casi 40 años después, Mahalanabis 81
informó que en niños con diarrea aguda secretora se logra
un balance positivo de nitrógeno con apenas 50 calorías,
por kilo, por día. Las evidencias científicas mencionadas,
deben hacer cambiar el concepto del ayuno en el niño y
ofrecer alimentos durante los episodios de diarrea; en aquellos deshidratados, inmediatamente
después que se mejore
la deshidratación.82, 83
Por otra parte, el mantener la alimentación durante la
diarrea, acelera la normalización de las funciones intestinales, incluyendo la
digestión y absorción de nutrimentos. Favorece también
la hidratación al proveer transportadores de sodio y
agua;70
los líquidos no reemplazan la necesidad de dar
alimentos.9
Cuando remite la diarrea, debe darse al paciente una o dos
comidas extras diarias, durante una o dos semanas, para
recuperar la pérdida de peso ocasionada por la enfermedad.1
Bebidas abundantes, significa dar más líquidos que lo
usual para evitar la deshidratación. El peligro inmediato de la diarrea está dado por la
pérdida exagerada de
agua y electrolitos, por lo que el paciente debe tomar
líquidos con más frecuencia y
en mayor cantidad que lo habitual. Para evitar la deshidratación son efectivos los líquidos
basados en alimentos, como el atole de arroz o de maíz, el agua de coco
verde, la sopa de zanahoria, de lenteja o de papa, el caldo
de pollo desgrasado, el yogurt, las infusiones suaves (tés) de manzanilla, guayaba,
limón o hierbabuena y
las aguas de frutas frescas, con poca azúcar;42,
84
todos ellos, de uso común en el hogar. Incluso el agua simple, complementada con alimentos,
que contienen sodio,
potasio y glucosa u otros transportadores de sodio y
agua, puede ser útil mientras se consiguen otros líquidos.
Evitar el uso de fórmulas comerciales como el
"Pedialyte®" o el "Electrolit®
" u otros líquidos muy azucarados, tales como jugos embotellados o enlatados
y bebidas gaseosas, ya que su alta
osmolaridad (por la elevada concentración de glucosa o
azúcar), agrava la diarrea 84
y puede ocasionar hipernatremia.26
El "gradiente osmótico" se hace hacia la luz
intestinal y no hacia el interior del organismo.85
Tampoco se recomienda el uso de la "solución casera", a
base de agua, sal y azúcar, debido a la dificultad para medir con exactitud los componentes,
además, porque es una fórmula
incompleta y porque hay en el país suficiente producción de
sobres de "Vida Suero Oral" para cubrir la demanda, incluso en condiciones
especiales.42
Impacto nutricional de la diarrea
Absorción de nutrientes
Alimentación después
de la diarrea
Bebidas
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El responsable del cuidado del paciente debe aprender a preparar y administrar el "Vida Suero Oral", mediante explicaciones claras, precisas y detalladas, junto con una demostración práctica (cuadro 3).
Además del aumento de los líquidos recomendados, se ofrece suero oral, a libre demanda
o a dosis de media taza (75mL)
en menores de un año, o una taza (150mL) en mayores de un
año, después de cada evacuación diarreica, con taza y
cucharita, con gotero o a sorbos, mientras persista la
diarrea.1
El uso de taza y cucharita o gotero, permite
ofrecer cantidades pequeñas y uniformes que no propician la
deglución de aire, el vómito o la contaminación, frecuente
esta última en los biberones mal aseados. Si el paciente
vomita, se le dará más lentamente hasta que deje de vomitar.86
Advertir al familiar que insista en dar el suero oral,
pero que si el niño no lo acepta, no se preocupe, es que
no lo necesita. Los lactantes menores de un año de edad, casi
siempre aceptan el suero oral, aún sin sabor, en cantidades
promedio de 40mL/kg por día mientras persiste la diarrea y
algunos ingieren hasta 200mL por kg cada 24 horas;87
son estos casos, los que más requieren del suero oral para no
deshidratarse. También es útil en diarrea de evolución
prolongada.88
Existe en el comercio suero oral con sabor, concentrado en
sobres para diluir en un litro de agua, con el nombre de
"Electrolitos PTN®", con la misma fórmula, osmolaridad y
pH recomendados por la Organización Mundial de la Salud;
así mismo hay suero oral listo para usar con el nombre de
"Electrolit Pediátrico®", o "Pedialyte SR90®", con fórmulas
semejantes aunque con pH
ácido. Otras presentaciones comerciales, algunas de ellas
con nombres parecidos ("Electrolit", "Pedialyte"),
tienen mayor concentración de glucosa y son hiperosmolares;
se recomienda desalentar su empleo en pacientes con diarrea.
Consulta educativa, es la que capacita al familiar responsable del cuidado del paciente,
utilizando técnicas modernas de comunicación educativa para continuar su
tratamiento en el hogar e iniciarlo en forma temprana en futuros
episodios de diarrea.89
La capacitación incluye el reconocimiento de signos
tempranos de deshidratación y otros datos de alarma para
consultar en forma oportuna.
El paciente debe regresar a evaluación si no mejora en tres días, o si antes aparece
sed intensa, numerosas heces líquidas, muy poca ingesta de
líquidos y alimentos, vómitos frecuentes, fiebre, poca orina de color oscuro o sangre
en las evacuaciones.1, 9
Explicar que la diarrea es una enfermedad que generalmente dura varios días, que no es
necesario usar medicamentos y que lo más valioso es evitar la deshidratación y
continuar la alimentación.
Deberá informarse que el tratamiento con suero oral no
parará la diarrea, pero que ayudará a disminuir los vómitos y a mantener hidratado
al paciente con lo que mejorará
su apetito y su estado general; la diarrea curará en 3-4
días.
UNICEF recomienda que: "Para incrementar el empleo de la
Terapia de Hidratación Oral, se debe acelerar su uso en el
hogar, a través de la educación de los familiares, especialmente las madres.
Para lograr lo anterior, los medios
masivos de comunicación han mostrado ser insuficientes y
se requiere más comunicación interpersonal directa, "cara
a cara", que provenga del personal de salud capacitado
en los métodos científicos modernos de manejo de la diarrea, respetando los empíricos
tradicionales benéficos".90, 91
Deben explicarse las medidas apropiadas de higiene de
los alimentos, a fin de prevenir la diarrea, haciendo énfasis en el lavado de manos, cada vez que
se vaya a preparar,
servir o administrar un alimento y siempre después de
defecar.58
Se recomienda hidratar al paciente en un servicio de salud
(clínica, hospital o consultorio), bajo la supervisión
del médico y con la ayuda de la madre o responsable del cuidado del paciente.
Hay que distinguir correctamente entre prevenir y tratar la deshidratación. Los
líquidos caseros son útiles unicamente para prevenirla.
Para tratar la deshidratación debe usarse el medicamento
"Vida Suero Oral" o similar, porque contiene todos los ingredientes
necesarios.42
Suero oral con sabor
Consulta
PLAN B:
PARA TRATAR LA DESHIDRATACIÓN POR VÍA ORAL
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El suero oral se administra a dosis de 100 mL por kg de peso en cuatro horas. La dosis total calculada, se fracciona en tomas cada 30 minutos y se ofrece lentamente, con taza y cucharita, para no sobrepasar la capacidad gástrica y así disminuir la posibilidad de vómito.86 Si no se conoce el peso del paciente, se puede administrar el suero oral lentamente, ad libitum hasta que no desee más. El suero oral se da a la temperatura ambiente, ya que frío retrasa el vaciamiento gástrico y caliente puede provocar vómitos.9
La dosis de suero oral de 100mL por kg en cuatro horas (25mL/kg/hora), es para reponer las pérdidas previas (50 a 80mL/kg) y las pérdidas actuales (5-20mL/kg/hora), en un paciente con deshidratación de 58% y con evacuaciones diarreicas no muy abundantes (cuadro 4).
Ejemplo: Si un paciente pesa 6kg, se le ofrecen en cuatro horas 600mL de suero oral, que equivalen a 150mL cada hora (75mL cada 30 minutos). Sin embargo, si después de la primera toma, el paciente terminó todo el suero con avidez, no presentó vómitos ni distensión abdominal, se le ofrece la misma cantidad cada 20 minutos.
En el ejemplo anterior, se ofrecerán en cuatro horas doce
tomas de 75 mL cada una (150mL/kg en cuatro horas). Si la
diarrea es abundante y el paciente continúa aceptando bien el
suero oral, la valoración horaria permite aumentar la cantidad ofrecida en la hora siguiente.
El resultado final, puede ser la corrección de la deshidratación antes de
cuatro horas o utilizar, para corregirla, una cantidad de
suero superior a la calculada al inicio.
El tiempo de hidratación puede variar de dos a ocho horas,
según la intensidad de la deshidratación, las pérdidas
por heces, los vómitos o la fiebre, y la aceptación del
suero oral por el paciente.
A medida que la hidratación progresa y se corrige el déficit de líquidos,
hay disminución progresiva de la sed lo
que impide que el paciente ingiera una cantidad mayor de
la que necesita. Si a las cuatro horas el paciente persiste deshidratado, se le ofrecerá en
las siguientes cuatro
horas, una cantidad igual o mayor a la que se administró en
las primeras cuatro.
Las primeras cuatro a seis horas deberán estar dedicadas
a la hidratación oral e inmediatamente después de que se
ha logrado la hidratación, introducir los alimentos que
acostumbraba comer el niño, antes de la diarrea. Los periodos de ayuno prolongado,
provocan más daño al intestino
que la diarrea en sí y aumentan
el riesgo de que el cuadro clínico se complique o se
prolongue.60, 61,
71
Si empeora la deshidratación o no se corrige en ocho horas,
deberá valorarse el uso de hidratación intravenosa. La
frecuencia de fracasos es casi siempre menor a 5%, ya sea por
vómitos persistentes,86
tasa alta de diarrea25
o íleo. Sin embargo, en la mayoría de los
casos los vómitos desaparecen o disminuyen después de las
primeras tomas de suero oral y no impiden la hidratación en
más del 1% de los casos. Esto es debido al pH alcalino del
suero oral que facilita el vaciamiento gástrico hacia
duodeno y disminuye la acidosis, la cual puede ser
por si misma la condicionante o agravante del vómito.
Si aparecen o se incrementan los vómitos, en cantidad abundante y número mayor
de dos por hora, se suspende la vía oral
durante diez minutos y después se reinicia el suero oral a
dosis de 0.5mL por kg de peso, cada cinco minutos. Si el
paciente no vomita durante veinte minutos, se aumenta la
cantidad de suero, hasta alcanzar la dosis inicial.1,
9
Nunca utilice antieméticos.91
Si el paciente continúa con vómito, presenta rechazo a la
administración del suero oral,
desarrolla distensión abdominal progresiva o tasa alta de
diarrea, se hidrata por sonda nasogástrica con el mismo suero oral, a dosis de 1530mL por kg de peso por hora, hasta
tolerar la vía oral. Si a pesar de usar sonda nasogástrica,
empeora el estado de hidratación o si persiste el vómito, la
distensión abdominal o la tasa alta de diarrea (más de 10g por
kilo de peso o más de una evacuación líquida por hora),
se valorará aplicar líquidos por vía intravenosa. La distensión abdominal de más de 3cm de aumento del perímetro
abdominal en lactantes, que se acompaña de otros signos: vómito, dolor, edema de pared, resistencia abdominal, rechazo a la vía oral o disminución de la peristalsis, es indicación de valoración radiológica
con placa simple de abdomen, para descartar complicación
abdominal de solución quirúrgica.
Algunas toxinas de gérmenes enteropatógenos, como ciertas
especies de E. coli o Vibrio cholerae
así como algunos rotavirus, ocasionan abundante secreción intestinal de agua y electrolitos produciendo tasa alta de diarrea (dos o más evacuaciones por hora o más
de 10g/kg/hora). También puede producirse por la administración oral de líquidos hiperosmolares con alta concentración de azúcar o de glucosa. En la mayoría de estos enfermos,
el gasto fecal disminuye durante las primeras horas de
hidratación con suero oral.
Cuando persiste por más de cuatro horas de estar recibiendo el suero oral, la administración de atole de arroz
constituye otra alternativa para disminuir el gasto fecal
y permitir la hidratación por vía oral.25
En un estudio de 48 lactantes con diarrea, hidratados con
"Vida Suero Oral" en seis horas, se observó balance positivo de líquidos de 67.6mL/kg en promedio (Fig. 4) lo que
permitió corregir la deshidratación.20 Durante las siguientes 24 horas, se continuaron observando balances
hídricos positivos que permitieron mantener la hidratación.
Con la misma fórmula única del
suero oral recomendada por la Organización Mundial de la
Salud (que contiene sodio 90 y potasio 20mmol/L), se corrigen tanto casos con hipernatremia como con hiponatremia (Fig. 5); así
mismo, casos con hiperkalemia (por acidosis) como con
hipokalemia (Fig. 6).
Sin embargo, el aporte de potasio que proporciona el
suero oral no es suficiente para reponer las pérdidas en
los que llegan hipokalémicos, por lo que se requiere reiniciar
la alimentación habitual, en todos los casos, inmediatamente después de corregir la deshidratación, con alimentos
ricos en potasio.
Tiempo de hidratación
Problemas durante la hidratación
Gasto fecal alto
Resultados de la hidratación oral
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La Terapia de Hidratación Oral es efectiva para el tratamiento de niños deshidratados por diarrea en más de 90% de los casos; las múltiples publicaciones internacionales 32, 34, 40, 70y nacionales 20, 31, 41, 47así lo señalan. La causa más frecuente de fracasos es la tasa alta de diarrea.
De acuerdo a los resultados de un estudio reciente,92 parecen existir cuatro factores de riesgo de fracaso de la Terapia de Hidratación Oral, no dependientes del cuadro enteral activo, ni del paciente, ni de
la Hidratación Oral en si, sino del mal manejo de los
pacientes y estos son: 1. Uso indiscriminado de antimicrobianos, condicionando
disminución de la flora normal y sobrecrecimiento bacteriano;
2. Uso de antipiréticos, ya que dichos fármacos bloquean
la acción de opsoninas, las cuales tienen mayor actividad
por arriba de los 38oC, lo que determina disminución en la
respuesta orgánica de defensa
y que el proceso no se autolimite; 3. Uso de antieméticos, que
condicionan disminución en la actividad del músculo liso y de
uno de los mecanismos de defensa que es el aumento del
peristalismo, incrementando de esta manera la posibilidad de
invasión de la mucosa y por ende agravamiento de la diarrea,
y 4. El abandono de la lactancia materna.
Se puede continuar el tratamiento en el domicilio del
paciente (Plan A) cuando su estado de hidratación sea normal, haya tolerado sus alimentos y las evacuaciones hayan
disminuido a menos de dos por hora o menos de 10g/kg/hora.
Antes de dar de alta al paciente, capacitar al responsable de su cuidado, acerca del tratamiento de la diarrea
en el hogar: alimentación del
enfermo, preparación y uso del "Vida Suero Oral", reconocimiento de signos de alarma para regresar a consulta y
medidas preventivas para evitar nuevos episodios de diarrea.58, 89
Criterio de alta
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El paciente en choque hipovolémico resultante de la deshidratación producida por la diarrea, o con cualquier otra complicación grave que requiera reposición de líquidos por vía intravenosa, será atendido de preferencia en un hospital, mediante un esquema de hidratación combinado, intravenoso (IV) y oral.1, 93, 94 La meta, es que los pacientes reciban hidratación intravenosa por un tiempo corto, no más de tres o cuatro horas, y que la mayor parte completen su hidratación por la vía oral, en las tres horas siguientes.
Este es el plan de tratamiento que menos se usa, pues los casos de choque hipovolémico representan menos de 5% de los casos de deshidratación que consultan en hospitales o centros de salud. Sin embargo, durante los brotes de cólera, entre 20 y 25% de los pacientes pueden necesitar terapia de hidratación intravenosa inicial.58 Mientras más y mejor se usen los Planes A y B, menos se usará el Plan C.
La experiencia con la terapia de hidratación oral ha sido la base para modificar los esquemas de hidratación endovenosa.1, 27, 42Los principales avances han consistido en la administración de potasio y de lactato desde el inicio de la hidratación, así como disminuir el tiempo con venoclisis. La solución de lactato de Ringer o solución de Hartmann es la más recomendada, a dosis de 100mL en tres horas, la mitad en la primera hora y el resto las dos horas siguientes. Esta solución es más eficiente que la solución salina isotónica para corregir la acidosis y la hipokalemia.94 Sin embargo, no contiene glucosa y su contenido de potasio es bajo. Por lo tanto, en cuanto el paciente pueda beber, se completa su hidratación con "Vida Suero Oral" o similar, que contiene glucosa y una cantidad más conveniente de potasio, a dosis de 25mL/kg/hora en las tres horas siguientes.
En el cuadro 5 se presenta una guía para el manejo de
pacientes que requieran hidratación intravenosa por
choque hipovolémico. Los volúmenes de líquidos sugeridos
y la velocidad de su administración, se basan en promedios
de necesidades usuales; sin embargo, pueden incrementarse
si no bastan para corregir la deshidratación, o reducirse,
si la hidratación se consigue antes de lo previsto.
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Debe tenerse en cuenta que existen otras condiciones en que el paciente no muestra signos evidentes de choque, en las cuales también está indicado el uso de la terapia intravenosa:
2. Pacientes con alguna otra complicación que contraindique la vía oral, tales como íleo u oclusión intestinal.
3. Fracaso de la hidratación oral, debido a vómitos abundantes (más de tres en una hora) o muchas evacuaciones líquidas (más de dos por hora) a pesar de gastroclisis o de tratamiento con atole de arroz.
4. Pacientes que presentan convulsiones mientras reciben terapia de hidratación oral.
5. Pacientes con septicemia, infecciones concomitantes graves como meningitis, neumonía y otras.
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Dentro de las soluciones intravenosas disponibles en México, la más apropiada es la solución de lactato de Ringer, también llamada solución de Hartmann. Contiene, en mEq/L: sodio 131, potasio 4, cloro 110, lactato 28 y calcio 3.
Proporciona una concentración adecuada de sodio y cloro. El lactato se convierte en bicarbonato y ayuda a corregir la acidosis. Sin embargo, tiene poco potasio y no tiene glucosa. Por esta razón, se recomienda administrarla en tres horas y tan pronto como el paciente pueda beber, iniciar la administración de suero oral (que contiene glucosa y potasio) para terminar de corregir la deshidratación e iniciar la fase de mantenimiento.
No se recomienda agregar bicarbonato extra al lactato de Ringer, ni corregir la acidosis rapidamente. Aunque el bicarbonato corrige la acidosis, al mismo tiempo hace que el potasio pase al interior de las células al ser intercambiado por ion hidrógeno. Esto provoca la caída brusca del potasio sérico, produciendo hipokalemia que puede causar la muerte del paciente. La forma más segura de corregir la acidosis, es aumentando el volumen sanguíneo con la hidratación oral o intravenosa rápida.9
La solución salina normal (también llamada solución salina isotónica al 0.9% o fisiológica), se encuentra disponible en la mayoría de los servicios de salud. No reemplaza las pérdidas de potasio, pero expande el espacio extracelular. Se le puede agregar bicarbonato de sodio y cloruro de potasio, pero esto exige calcular las cantidades con mucho cuidado y hace difícil vigilar la velocidad de administración.
No deben emplearse soluciones glucosadas, ya que sólo
proporcionan agua y glucosa, no tienen electrolitos y por
lo tanto no corrigen sus pérdidas, ni la acidosis, ni
expanden el espacio intravascular.
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Dentro de las complicaciones hay que recordar las propias de la venoclisis. En un estudio prospectivo, longitudinal y observacional de 1,032 venoclisis instaladas, se documentó flebitis en 55%, cuerda residual en 28%, infiltración en 28% y obstrucción en 19%. Doce casos presentaron necrosis dérmica y dos flebitis supurada. Se observó incremento de riesgo de flebitis a mayor tiempo de permanencia de la venoclisis, en pacientes infectados, con dermatosis, en las instaladas en el pie y en aquellos que recibieron dicloxacilina.95
Además de las complicaciones propias de la venoclisis,
el uso inadecuado de la hidratación intravenosa puede
ocasionar otras complicaciones: edema agudo pulmonar,
insuficiencia renal aguda o sepsis (Cuadro 6).