| páginas de la 14 a la 27 |
|
¿Cuándo no hay que prescribir antibióticos para la bronquitis aguda y cuándo es indispensable prescribirlos? ¿Son útiles los broncodilatadores? ¿Cuál es el siguiente paso cuando la tos es persistente? Estas preguntas nos hacen dudar, pero tienen respuesta.
Pese a que la bronquitis aguda sigue siendo uno de los problemas más frecuentes en la atención primaria, poco se sabe acerca de su etiología. Ni siquiera sabemos cuál es el porcentaje de casos causados por bacterias y por virus. Por consiguiente, nunca se ha delineado un tratamiento óptimo.
En vista de que se sospecha que muchos casos son causados por virus y de la resistencia creciente a los antibióticos, algunos infectólogos se oponen en la actualidad al uso de antibióticos en todos los casos de bronquitis aguda. Al mismo tiempo, se reconoce más la función que desempeñan los patógenos atípicos en la bronquitis aguda. Además, el fenómeno de la tos que persiste durante varias semanas después de un cuadro de bronquitis aguda infecciosa está ganando más atención como una manifestación posible de hiperreactividad de las vías respiratorias.
|
Definición de bronquitis aguda
Pese a que no existe una definición universalmente aceptada para la bronquitis aguda, una descripción aceptable es una inflamación aguda, y habitualmente transitoria, del árbol traqueobronquial. Ocurre más a menudo en respuesta a un agente infeccioso, pero también puede desarrollarse después de inhalar toxinas, irritantes o vapores nocivos, o con el uso de ciertos fármacos, principalmente los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina. En los cuadros infecciosos, el descenso de un virus o de otro microorganismo a las vías respiratorias bajas causa inflamación epitelial e irritación de los receptores de la tos. La lesión a la membrana mucosa que reviste al árbol traqueobronquial desencadena una serie compleja de sucesos celulares y moleculares que terminan en hiperemia e inflamación del bronquio, así como infiltración de la mucosa con leucocitos y secreción de exudado mucopurulento. Las células ciliadas suelen resultar lesionadas, y el funcionamiento de los fagocitos y los linfocitos suele estar afectado. Al disminuir las defensas del huésped, las bacterias pueden atravesar la mucosa y provocar más lesiones.
|
¿Cuánto tiempo ha durado la tos? ¿El paciente ha faltado al trabajo o a la escuela, o ha tenido fiebre elevada? ¿La tos fue precedida por una infección de las vías respiratorias altas ( IVRA ), o comenzó repentinamente sin antecedentes? ¿El paciente padece una infección crónica de las vías respiratorias? (Véase el siguiente artículo:«Exacerbación de la bronquitis crónica»).
Si la tos es productiva, ¿cuáles son las características del esputo? Como regla general, el esputo blanco o mucoide es más compatible con una etiología viral que con una bacteriana. Si el esputo cambia de color o aparece fiebre, vale la pena considerar la posibilidad de una superinfección bacteriana, aunque muchos especialistas refieren que esto no es común.
Un signo clínico importante es la transición de una tos productiva a una tos seca, ya que esto hace pensar que la tos es causada por hiperreactividad de las vías respiratorias, no necesariamente por un proceso infeccioso.
Los síntomas característicos de la bronquitis aguda (tos productiva, febrícula) se acompañan algunas veces de estertores roncantes y sibilantes difusos. Sin embargo, son raros los signos focales. Esto permite distinguir a la bronquitis aguda de la neumonía.
Por otro lado, la radiografía del tórax está indicada cuando los síntomas han persistido durante más de dos semanas o cuando otro aspecto del interrogatorio o de la exploración física indica con firmeza que existe la posibilidad de neumonía, como signos focales a la auscultación del tórax, fiebre elevada o disnea intensa. La radiografía del tórax es necesaria también cuando existe alguna enfermedad subyacente que condicione que las posibles consecuencias de la neumonía sean más serias que en las personas que no padecen otras enfermedades.
La utilidad de la tinción de Gram del esputo es discutible. En casi todos los casos de bronquitis aguda, ésta no proporciona información. Aun cuando el paciente sea capaz de expectorar, la contaminación con flora de la cavidad oral a menudo invalida los resultados. Sin embargo, algunos médicos consideran que la tinción de Gram de una muestra del esputo permite identificar ocasionalmente a un microorganismo predominante, lo cual contribuye a tomar decisiones terapéuticas.
Las pruebas diagnósticas se utilizan incluso menos frecuentemente en niños, ya que la mayoría no es capaz de producir una muestra de esputo, y el cultivo faríngeo casi nunca proporciona información importante acerca de la tos. La biometría hemática con diferencial ofrece poca información útil. Es probable que no sea necesaria la radiografía del tórax, a menos que se encuentren signos locales al auscultar el tórax.
Las infecciones de las vías respiratorias causadas por Chlamydia pneumoniae y Mycoplasma pneumoniae son comunes aparentemente en la población general, sobre todo en los jóvenes. Aunque muchas de estas infecciones son leves o asintomáticas, otras son más serias. Varios microorganismos atípicos han sido relacionados con obstrucción bronquial y sibilancias, y se sospecha que puedan precipitar bronquitis asmática o asma de inicio en el adulto en algunos pacientes.1
La tos paroxística, sobre todo si se acompaña de estridor o de vómito, debe hacer pensar en tos ferina. La incidencia de tos ferina está aumentando en niños y ancianos, y los adultos jóvenes la padecen más frecuentemente de lo que se creía.
Casi todos los casos de bronquitis aguda se resuelven sin antibióticos, y no se sabe con certeza cuál es el beneficio del tratamiento farmacológico, si es que existe alguno. En los pocos estudios aleatorios controlados que se han realizado sobre antibióticos en casos de bronquitis aguda no se ha encontrado evidencia convincente de que la antibioticoterapia acelere la resolución de la tos o de la expectoración ni de que permita que los pacientes regresen al trabajo más pronto.2 En general, los estudios que muestran beneficios han sido pequeños o han incluido pacientes que probablemente padecían neumonía atípica, bronquitis crónica, una forma más complicada de bronquitis aguda, o eran mayores de 55 años de edad.3
Los médicos que no están convencidos de la eficacia de los antibióticos en casos de bronquitis aguda no complicada rehusan utilizarlos además por causa de la resistencia a los antibióticos de algunos microorganismos como S. pneumoniae y H. influenzae, que es cada día mayor.4 También hay que tener en cuenta los efectos colaterales de los antibióticos. Por otro lado, casi todos los médicos tienen pacientes que insisten en tomar antibióticos. Es conveniente individualizar cada caso.
|
Este método a menudo provoca un enfrentamiento entre médicos y pacientes. Casi todos los pacientes que buscan atención médica por causa de bronquitis aguda desean y esperan un antibiótico. Esto puede constituir una oportunidad para explicarles el desarrollo de resistencia a los antibióticos y lo que ocurre cuando se utilizan demasiado estos medicamentos. Infórmeles que usted tiene la obligación de prescribir un antibiótico sólo cuando sea probable que resulte útil. Esto no es aplicable en la bronquitis aguda porque muchos de los casos son virales, no responden al tratamiento con antibióticos y se resuelven espontáneamente. Asegúrele al paciente que casi todas las bronquitis bacterianas desaparecen sin antibióticos y recuérdeles que es probable que los antibióticos ejerzan efectos colaterales serios.
Estos principios se aplican también a los niños con tos que aparece al mismo tiempo que una IVRA o inmediatamente después. Muy pocos niños que experimentan bronquitis aguda obtienen beneficios de los antibióticos debido a que la gran mayoría de infecciones respiratorias son virales. No obstante, casi todos los padres creen que la tos intensa requiere de un tratamiento con antibióticos, y usted deberá tomarse unos cuantos minutos para explicarles por qué esto no es verdad. Asegúreles a los padres que usted permanecerá en contacto estrecho en caso de que el estado del niño no mejore o empeore.
Si usted sospecha que se trata de una infección causada por Moraxella catarrhalis, M. pneumoniae o C. pneumoniae, las posibilidades terapéuticas son la tetraciclina y la eritromicina. Una alternativa es un macrólido de espectro más amplio, como la claritromicina o la azitromicina, que aunque son más costosos pueden ser una buena opción debido a su actividad contra H. influenzae.
En las personas que no padecen otras enfermedades, basta con un tratamiento durante 7 -10 días. Para los pacientes con enfermedades pulmonares crónicas o antecedentes de cuadros prolongados de bronquitis aguda suele recomendarse un tratamiento durante 10-14 días.
Si se trata de una infección bacteriana, la mejoría debe ser aparente después de 1-2 días de haber iniciado el tratamiento. Sin embargo, es imposible saber si ése hubiera sido el curso natural de la infección o si el antibiótico aceleró la recuperación. Es posible que una infección viral comience a mejorar con la misma rapidez.
Las opiniones acerca de la utilidad de los supresores de la tos están divididas. Algunos especialistas señalan que el hecho de expectorar las secreciones inflamatorias es más benéfico que suprimir la tos. No obstante, cuando el sueño es alterado seriamente, es conveniente prescribir un supresor de la tos simple o uno que contenga codeína para la hora de acostarse. Además, los supresores son más útiles cuando la tos no es productiva y es irritante. Algunos médicos consideran que los supresores de la tos son más útiles para los niños que para los adultos. También resulta eficaz un remedio casero de glicerina, miel y limón.
En vez de supresores de la tos, muchos médicos prescriben broncodilatadores debido a que ayudan a eliminar las secreciones y disminuyen la tos. Los broncodilatadores son particularmente útiles para los pacientes cuya tos se acompaña de sibilancias o que han experimentado disnea durante el cuadro agudo. Además, los broncodilatadores desempeñan una función importante cuando la tos deja de ser productiva para convertirse en una tos seca, no productiva, que indica irritabilidad bronquial.
A menudo se utiliza un inhalador de dosis medidas que contenga salbutamol. Algunas alternativas son el metaproterenol y el pirbuterol en aerosol. Hay poca información disponible para apoyar el uso de los broncodilatadores, y es imposible saber con anticipación cuáles pacientes obtendrán beneficios a partir de estos fármacos, aunque muchos los obtienen. El inhalador se utiliza p.r.n., o 3-4 veces al día, hasta que la tos se resuelve.
Durante los cuadros de bronquitis aguda, algunos pacientes con antecedentes de asma o de otras enfermedades crónicas de las vías respiratorias obtienen ventajas de los corticosteroides sistémicos, o de dosis más altas de estos medicamentos cuando ya forman parte del régimen terapéutico.
|
está indicado en los niños cuya tos es seria, ocurre de noche o provoca vomito |
El tratamiento con nebulizaciones de metaproterenol o salbutamol está indicado en los niños cuya tos es seria, ocurre de noche o provoca vómito. Un broncodilatador administrado por medio de un inhalador de dosis medidas constituye una alternativa a partir de los 7-8 años de edad.
Aun cuando habitualmente resulta seguro suspender la administración de un broncodilatador cuando la tos se resuelve, algunas veces vuelven a ocurrir periodos de broncospasmo después de otras IVRAS. A menudo, a los padres les preocupa que el uso de estos fármacos implique que el niño padece asma, pero es más exacto describir el problema como broncospasmo inducido por una infección y la tos como una manifestación de este padecimiento.
Cada vez se utilizan más los supresores de la tos que contienen codeína en niños con bronquitis aguda, y es posible combinarlos de manera segura con un broncodilatador. Estos fármacos resultan particularmente útiles para controlar la tos nocturna.
Cuando son necesarias otras medidas debido a que el niño no duerme bien, falta mucho a la escuela o no tolera bien el ejercicio, está indicado un tratamiento breve con prednisona o con prednisolona. La dosis habitual es de 1-2 mg/kg/d durante cinco días o menos.
Casi nunca se utilizan los expectorantes en niños con bronquitis aguda, ya que existe poca evidencia de que vuelvan a las secreciones menos espesas. Sin embargo, los broncodilatadores y los corticosteroides permiten que las secreciones sean menos espesas, lo cual se demuestra al observar que los pacientes suelen expectorar copiosamente después de iniciar el tratamiento. El hecho de incrementar la ingesta de líquidos contribuye también a que las secreciones se vuelvan menos espesas.
SEGUIMIENTO
Permanezca en contacto con el paciente que padece bronquitis aguda además de enfermedades pulmonares o cardiacas crónicas, haciendo caso omiso de si utiliza antibióticos para el cuadro agudo. Es indispensable vigilarlo para detectar neumonía, hipoxemia u otros signos de complicaciones. Incluso cuando el paciente no experimente complicaciones durante su recuperación, pídale que asista a consulta cuando termine el cuadro para verificar que se haya resuelto y ver si existen problemas residuales.
No es necesario vigilar la evolución de los pacientes con bronquitis aguda que no padecen otras enfermedades y que muestran signos de mejoría continua unos días después de hacer el diagnóstico. Casi todos pueden retornar a sus actividades normales en cuanto se sienten bien, habitualmente después de unos días. Sin embargo, es mejor evitar el ejercicio aeróbico enérgico hasta que la tos comience a mejorar.
Si un paciente con bronquitis aguda no muestra signos de mejoría en los primeros tres días, es posible que sean necesarias otras medidas. El primer paso consiste en reevaluar el diagnóstico. Ese puede ser el momento para obtener una radiografía del tórax con el fin de descartar la posibilidad de neumonía. En ese momento, algunos médicos practican un examen del esputo en los adultos, aunque la información que proporciona suele ser escasa.
Además, reconsidere el diagnóstico cuando la tos sea persistente. Pregunte si ha habido signos de infecciones de las vías respiratorias altas o de los senos paranasales, así como escurrimiento nasal posterior. Examine los cornetes y pregunte si existen desencadenantes alérgicos. Vale la pena efectuar una prueba con un descongestionante si hay evidencia de sinusitis. Los antihistamínicos son útiles cuando existe un componente alérgico, pero considere los posibles efectos colaterales y las interacciones farmacológicas. Tenga presente la posibilidad de que se trate de reflujo gastroesofágico, sobre todo si los síntomas ocurren casi exclusivamente cuando el paciente se encuentra acostado.5
|
determine el índice de flujo espiratorio máximo antes y después de inhalar un broncodilatador. |
El tratamiento con antibióticos merece consideración más seria cuando la bronquitis aguda dura 7-10 días sin signos de mejoría y no se encuentra otra causa para la tos. ¿El paciente presenta moco nasal purulento o fiebre? Elija un antibiótico de acuerdo con los criterios que ya han sido analizados. Cuando la evolución clínica sea poco habitual, envíe al paciente al especialista indicado.
A muchos pacientes fumadores les resulta difícil inhalar el humo del cigarrillo cuando experimentan bronquitis aguda. Por tanto, ese es un buen momento para renovar sus esfuerzos e insistir en que dejen de fumar.
La bronquitis asmática aguda, conocida también como hiperreactividad de las vías respiratorias, está recibiendo cada vez más atención por parte de los médicos. Según los especialistas, la bronquitis asmática debe ser considerada cuando la tos es refractaria, seca y persiste durante un mes o más después de un cuadro de bronquitis aguda. Es posible que la tos se acompañe de disnea o de sibilancias y que sea muy intensa de noche. En estos casos no hay fiebre ni expectoración purulenta. Puede ser que el paciente haya experimentado cuadros similares, pero no suele haber antecedentes de asma. Observe que bronquitis asmática aguda no es sinónimo de bronquitis asmática crónica, la cual se refiere a asma que coexiste con bronquitis crónica.
La definición habitual de bronquitis asmática es una afección aguda que no existía antes del cuadro de bronquitis aguda. Los síntomas semejantes a los del asma desaparecen después de algunos meses en casi todos los pacientes,
Pese a que se han realizado pocos estudios epidemiológicos confiables, la evidencia indica que 15-30% de los casos de bronquitis aguda evolucionan finalmente hasta convertirse en bronquitis asmática, que probablemente constituya un factor de riesgo para el desarrollo de asma crónica. En casi 15% de las personas que padecen bronquitis asmática se desarrolla asma crónica en los cinco años siguientes.
|
Chlamydia pneumoniae y asma Muchos infectólogos y neumólogos especulan que las infecciones causadas por Chlamydia pneumoniae conducen al desarrollo de bronquitis asmática en algunos pacientes. En unos cuantos, el broncospasmo continúa durante tres meses o más sin remisión y el paciente satisface los criterios de asma crónica. Un estudio finlandés realizado recientemente en adul tos de edad avanzada con neumonía adquirida en la comunidad mostró que C. pneumoniae era el único agente responsable o formaba parte de una infección mixta en 43% de los pacientes que ingresaron al hospital por causa de neumonía durante una epidemia de C. pneumoniae.1 C. pneumoniae, que ahora es reconocida como un patógeno común de las vías respiratorias, puede causar hasta 10% de los casos de neumonía durante los años no epidémicos. Probablemente causa también muchos casos de bronquitis aguda. Además, algunos investigadores sospechan fuertemente que las infecciones causadas por C. pneumoniae son responsables de los casos prolongados de bronquitis aguda en adultos previamente sanos. En algunos de estos pacientes, el padecimiento empeora y, tarde o temprano, evoluciona hacia asma de inicio en el adulto. Por lo menos en un estudio, realizado por el Dr. Davis L. Hahn (uno de los asesores de este artículo) y sus colaboradores, se demostró una fuerte correlación entre la evidencia serológica de una infección reciente causada por C. pneumoniae y el asma de inicio en el adulto.2 El tratamiento con azitromicina, a dosis de 1,000 mg una vez a la semana, o doxiciclina, a dosis de 100 mg dos veces al día durante un promedio de cuatro semanas (de tres a nueve semanas), erradicó los síntomas asmáticos o produjo mejoría sustancial en la limitación al flujo del aire en cerca de la mitad de una serie de 46 pacientes con asma modera o seria que también eran seropositivos para C. pneumoniae.3 El Dr. Hahn señala que ningún estudio aleatorio contro lado con placebo apoya el uso del tratamiento contra las clamidias en pacientes con asma de inicio en el adulto ni en cuadros difíciles de bronquitis aguda. A sabiendas de los riesgos de la antibioticoterapia no justificada, prescribe ocasionalmente un régimen de doxiciclina, a dosis de 100 mg dos veces al día, o de azitromicina, a dosis de 1,000 mg una vez a la semana, durante un mínimo de tres semanas. Afirma que la claritromicina, a dosis de 500 mg dos veces al día, resulta también eficaz. El Dr. Hahn no prescribe la eritromicina por causa de los efectos colaterales digestivos que acompañan al tratamiento prolongado. 1. Kauppinen MT, Herva E, Kujala P, et al. The etiology of community-acquired pneumonia among hospitalized patients during a Chlamydia pneumoniae epidemic in Finland. J Infect Dis 1995;172:1330-1335. 2. Hahn DL, Dodge RW, Golubjatnikov R. Association of Chlamydia pneumoniae (strain TWAR) infection with wheezing, asthmatic bronchitis, and adult-onset asthma. JAMA 1991;266:225-230. 3. Hahn DL. Treatment of Chlamydia pneumoniae infection in adult asthma: A before-after trial. J Fam Pract 1995;41:345-351 |
Un broncodilatador inhalado suele ser la primera elección para tratar la bronquitis asmática. Indíquele al paciente que utilice el inhalador p.r.n. o cada 4-6 horas. Los corticosteroides no suelen ser necesarios a menos que el paciente tenga el antecedente de sibilancias o de asma. La teofilina, que hace una década se prescribía a menudo en estos casos, se utiliza menos frecuentemente en la actualidad.
Cada vez hay más evidencia de infecciones causadas por C. pneumoniae, M. pneumoniae y virus como desencadenantes de la bronquitis asmática. No obstante, los pacientes han sido tratados a menudo con antibióticos y no se observa gran mejoría. Esto confirma que es necesario atender el componente broncospástico del asma, no el infeccioso.
Sin embargo, la aplicación clínica de estos resultados preliminares es problemática. Por ejemplo, resulta imposible determinar si los antibióticos son eficaces en casos de bronquitis asmática debido a que esta enfermedad se resuelve tarde o temprano de manera espontá nea en casi todos los pacientes (véase « Chlamydia pneumoniae y asma»). La naturaleza viral de muchas de estas infecciones indi ca también que los antibióticos no serían efica ces. No obstante, algunos investigadores y médicos refieren evidencia de infecciones recientes causadas por C. pneumoniae en pacientes con tos recalcitrante y sibilancias, sín tomas que finalmente desaparecieron con la antibioticoterapia. Es casi un hecho que usted escuchará más acerca de la relación que existe entre la bronquitis asmática y las infecciones causadas por microorganismos atípicos, especialmente clamidias.
En algunos niños que padecen bronquitis asmática, los juegos al aire libre desencadenan accesos de tos. En muchos de ellos es posible minimizar la tos o prevenirla por medio de dos inhalaciones de un inhalador que contenga salbutamol, metaproterenol o pirbuterol antes de salir a jugar.
Estos regímenes son similares a los que se utilizan en niños con asma más típica, y la distinción entre estas dos afecciones es confu sa. El broncospasmo inducido por infecciones puede ser una manifestación de la variante de asma que se caracteriza por tos, que es un tipo frecuente en niños. Entre los cuadros agudos, estos niños no muestran signos de asma. No es muy importante distinguir entre la variante con tos del asma y el broncospasmo inducido por infecciones debido a que el diagnóstico no modifica el tratamiento. Debido a la evolución incierta de esta afección, los pediatras aconsejan no colocar la etiqueta de asmático a un niño prematuramente. Sin embargo, algunas compañías de seguros dan por hecho que se trata de asma cuando se prescriben broncodilatadores.
1. Hahn DL: Acute asthmatic bronchitis: A new twist to an old problem, editorial. J Fam Pract 1994; 39: 431-435.
2. Orr PH, Scherer K, MacDonald A, et al: Randomized placebo -controlled trials of antibiotics for acute bronchitis: A critical review of the literature. J Fam Pract 1993; 36: 507-512.
3. Verheij TJM, Hermans J, Mulder JD: Effects of doxycycline in patients with acute cough and purulent sputum: A double blind placebo controlled trial. Br J Gen Pract 1994; 44: 400-404.
4. González R, Sande M: What will it take to stop physicians from prescribing antibiotics in acute bronchitis? editorial. Lancet 1995; 345: 665-666.
5. Smyrnios NA, Irwin RS, Curley FJ: Chronic cough with a history of excessive sputum production: The spectrum and frequency of causes, key components of the diagnostic evaluation, and outcome of specific therapy. Chest 1995; 108: 991-997.
6. O'Connell EJ, Rojas AR, Sachs MI: Cough-type asthma: A review. Ann Allergy 1991; 66: 278-282.
Fong IW, Laforge J, Dubois J, et al: Clarithromycin versus cefaclor in lower respiratory tract infections. Cli
n Invest Med 1995; 18: 131-138.
Hueston WJ: A comparison of albuterol and erythromycin for the treatment of acute bronchitis. J Fam Pract 1991; 33: 476-480.
Hueston WJ: Albuterol delivered by metered-dose inhaler to treat acute bronchitis. J Fam Pract 1994; 39: 437-440.
Kauppinen MT, Herva E, Kujala P, et al: The etiology of community -acquired pneumonia among hospitalized patients during a Chlamydia pneumoniae epidemic in Finland. J Infect Dis 1995; 172: 1330-1335.
Salzberg R: A randomized, open, comparative study of brodimoprim versus erythromycin in patients with acute tonsillitis or bronchitis. J Chemother 1993; 5: 546-547.