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DRA. ANNE L. DAVIS, DR. DAVID L. HAHN, DR. MICHAEL S.
NIEDERMAN, DR. EDWARD J. O'CONNELL


EXACERBACION DE LA BRONQUITIS CRONICA


¿Es necesario prescribir antibióticos para todas las exacerbaciones de la bronquitis crónica? ¿Cuál antibiótico es mejor? Algunas de las respuestas le sorprenderán.


La bronquitis crónica es un padecimiento que se caracteriza por tos productiva recurrente que persiste durante por lo menos tres meses cada vez durante dos años consecutivos por lo menos. Casi todas las personas que padecen bronquitis crónica fuman. La broncoscopia muestra que la mucosa de las vías respiratorias está engrosada e inflamada. Aparecen cambios en la calidad y cantidad del moco, y la eliminación del moco por los cilios está alterada.

En las personas que no fuman, las vías respiratorias que se encuentran por debajo de las cuerdas vocales suelen ser estériles. Sin embargo, en quienes padecen bronquitis crónica, las vías respiratorias están colonizadas por bacterias, incluyendo Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis.




Fármacos mencionados
en este artículo

Amoxicilina
Azitromicina
Ciprofloxacina
Claritromicina
Eritromicina
Ofloxacina
Teofilina
Tetraciclina
Trimetoprim/ sulfametoxazol

La flora que las coloniza es la misma durante las exacerbaciones y entre ellas. ¿Estas bacterias dejan de ser colonizadoras para convertirse en invasoras, o existe otro microorganismo que ocasione la exacerbación? La respuesta es importante debido a que si las bacterias residentes provocan la bronquitis aguda, puede ser necesario el uso de antibióticos. Mas si el agente causal es un virus, la antibioticoterapia no desempeña función alguna. Puesto que todavía no es posible hacer esta distinción, hace falta resolver el dilema de los antibióticos. Mientras tanto, la decisión de prescribir antibióticos se basará en los signos y síntomas clínicos.



¿Qué es una exacerbación?
En uno de los estudios más importantes sobre antibioticoterapia para las exacerbaciones de la bronquitis crónica en adultos se definieron tres síntomas cardinales:

  • Aumento del volumen de la expectoración.
  • Incremento de la purulencia de la expectoración.
  • Aumento de la disnea.1

    Además, el paciente refiere a menudo que se siente más enfermo de lo habitual y es posible que presente febrícula. Es preciso practicar un interrogatorio minucioso y una exploración física. Puede ser que el cuadro clínico se asemeje al de la bronconeumonía y que sea indistinguible de ella sin una radiografía del tórax. En la bronquitis aguda no hay signos focales, pero existen signos difusos, como estertores roncantes y sibilancias.

    Dentro del diagnóstico diferencial se encuentran también otros padecimientos, como embolia pulmonar, insuficiencia cardiaca congestiva y neumotórax espontáneo. Debido a que el estado de las vías respiratorias ya se encuentra comprometido en las personas que padecen bronquitis crónica, es preciso obtener radiografías del tórax siempre que usted tenga motivos para sospechar que se trata de otro problema distinto de una simple exacerbación de la bronquitis crónica.



    Cuándo prescribir un tratamiento
    De manera característica, la tinción de Gram y los cultivos no proporcionan información en las personas que padecen bronquitis crónica. Por consiguiente, los tres síntomas cardinales constituyen actualmente la mejor guía para tomar decisiones terapéuticas. Si están presentes dos de los tres síntomas (aumento del volumen de la expectoración, expectoración purulenta o empeoramiento de la disnea), será recomendable el tratamiento con antibióticos.

    Si sólo está presente uno de los síntomas cardinales, no se acostumbra iniciar la antibioticoterapia. Sin embargo, manténgase en contacto estrecho y cerciórese de que el paciente comprenda la importancia de notificarle el empeoramiento de los síntomas o la falta de mejoría después de unos cuantos días.



    Elección del antibiótico
    Los infectólogos y los neumólogos recomiendan elegir un antibiótico que actúe contra S. pneumoniae, H. influenzae, M. catarrhalis y tal vez algunos de los patógenos atípicos. A menudo es recomendable seleccionar un macrólido de espectro ampliado, como la azitromicina o la claritromicina. Pese a que estos fármacos son más costosos que el trimetoprim /sulfametoxazol (TMP/SMX) y que la tetraciclina, su espectro antimicrobiano es más amplio.

    Sin embargo, el tratamiento con la amoxicilina o con el TMP/SMX constituye una alternativa cuando la posibilidad de que se trate de una infección causada por un microorganismo gramnegativo poco habitual sea remota y cuando sea poco probable que la infección sea causada por un patógeno resistente debido a que el paciente no ha tomado antibióticos recientemente y sus síntomas son leves. El inconveniente es que estos fármacos dejan a algunos microorganismos sin cubrir. Si el paciente no mejora, usted deberá determinar cuáles microorganismos pudieron haber quedado sin cobertura y cuál antibiótico habrá que utilizar a continuación. Esto es menos probable que ocurra con un macrólido de espectro ampliado.

    Observe que la amoxicilina ya no es utilizada ampliamente para tratar las exacerbaciones de la bronquitis crónica, ya que H. influenzae y M. catarrhalis producen enzimas beta-lactamasas con mayor frecuencia. Se ha notificado que el tratamiento con la amoxicilina favorece la colonización por Klebsiella pneumoniae , lo cual puede incrementar la mortalidad.2

    Casi todas las personas que experimentan exacerbaciones de la bronquitis crónica se recuperan rápidamente con la antibioticoterapia. Sin embargo, si el tratamiento con macrólidos o varias pruebas con diferentes antibióticos no conducen a una rápida mejoría, o si el paciente ha sufrido tres o más exacerbaciones en el transcurso de un año, vale la pena considerar la posibilidad de que se trate de una infección causada por un microorganismo gramnegativo. En este caso, es probable que surta efecto el tratamiento con ciprofloxacina o con ofloxacina.

    Es necesario hospitalizar a los pacientes que muestren signos de complicaciones, como hipoxemia o hipercarbia. A menudo es posible tratar a las personas con exacerbaciones no complicadas como pacientes ambulatorios.

    No se sabe cuál es la duración óptima de la antibioticoterapia para las exacerbaciones de la bronquitis crónica. De manera característica, la mejoría es evidente dentro de los primeros 3-4 días después de iniciar el tratamiento. Si esto ocurre así, el tratamiento se administra durante 7-10 días (salvo en el caso de la azitromicina, que se administra sólo durante cinco días).

    Otros medicamentos
    Durante las exacerbaciones, las personas que padecen bronquitis crónica requieren a menudo de ajustes en sus regímenes farmacológicos habituales. Es indispensable aumentar las dosis de los corticosteroides inhalados y de los broncodilatadores para compensar el incremento de la carga en los pulmones. La teofilina interactúa con la eritromicina, la claritromicina y las fluoroquinolonas; es preciso disminuir las dosis de teofilina cuando estos antibióticos sean añadidos al régimen. Sin embargo, la teofilina no interactúa con la azitromicina. Algunos pacientes que experimentan broncoconstricción seria requieren de corticosteroides por vía sistémica. La teofilina interactúa también con los corticosteroides, lo cual incrementa las concentraciones de teofilina.

    PREPARADO POR MARY DESMOND PINKOWISH
    Editora



    REFERENCIAS

    1. Anthonisen NR, Manfreda J, Warren CP, et al: Antibiotic therapy in exacer bations of chronic obstructive pulmonary disease. Ann Intern Med 1987; 106: 196-204.

    2. Trigg CJ, Davies RJ: Antibiotic prescribing for bronchitis: Time for a change? editorial. Respir Med 1994; 88: 161-163.



    LECTURAS RECOMENDADAS

    Ball P: Epidemiology and treatment of chronic bronchitis and its exacerbations. Chest 1995; 108(suppl): 43S-52S.

    Ball P, Tillotson G, Wilson R: Chemotherapy for chronic bronchitis: Controversies. Presse Med 1995; 24: 189-194.

    Isada CM: Pro: Antibiotics for chronic bronchitis with exacerbations. Semin Respir Infect 1993; 8: 243-253.

    Wilson R: Outcome predictors in bronchitis. Chest 1995; 108(suppl): 53S-57S.



    ASESORES DE ESTE ARTICULO
    DRA. ANNE L. DAVIS. Profesora adjunta de medicina clínica, New York University Medical Center, directora de la clínica de enfise ma y médica del servicio de neumología, Bellevue Hospital Center, Ciudad de Nueva York.

    DR. DAVID L. HAHN. Director médico, Dean Foundation for Health, Research and Education, Madison, Wis.

    DR. MICHAEL S. NIEDERMAN. Profesor adjunto de medicina, State University of New York at Stony Brook School of Medicine, y director de la subsección de medicina crítica, división de neumología y medicina crítica, Winthrop-University Hospital, Mineola, N.Y.

    DR. EDWARD J. O'CONNELL. Profesor de pediatría, Mayo Graduate School of Medicine, Rochester, Minn.